Pero, ¿podemos realmente pre-ocuparnos? En Contra a lo que pudiéramos pensar No podemos. Una vez llegado el momento podemos ocuparnos, pero pre-ocuparnos, ocuparnos antes de tiempo, simplemente no es posible.Y en cuanto a las frases que comienzan por “Si hubiera…”, hubiera es la conjugación verbal más inútil de nuestro lenguaje. Es muy parecida, en sus efectos, a “pre-ocuparse”, solo que esta vez la conexión está en el pasado. Una vez pasado el momento que tuvimos la oportunidad de ocuparnos, ya no hay “hubiera” que valga.
Las personas que incurren en estas practicas por lo general tienden a desarrollar y arrastrar sentimientos de culpa por el pasado, y de miedo, angustia y ansiedad por el futuro. Como consecuencia dejan pasar el momento presente, por no estar conectados con el aquí y ahora.
Lamentablemente una vida entera puede transcurrir de esa manera, y afortunadamente también hay maneras muy sencillas de superar ese estado.
Dejar de Esperar
Si aceptamos lo expuesto anteriormente y nos agrada reflexionar al respecto, esa vida puede ser nuestra en este mismo instante, sólo tenemos que dejar de esperar por ella. La realidad es que nuestra vida siempre ha existido para nosotros, siempre ha formado parte de nosotros. El único detalle es que en vez de reconocerla y aceptarla como es, hemos preferido sentarnos a esperar que llegue algo distinto.
Esperar es un estado mental. Básicamente este estado refleja que nos fijamos en el futuro, y no en el presente. No queremos lo que tenemos, pero deseamos lo que no tenemos. No nos satisface suficientemente lo que hemos creado, y deseamos lo que aún no alcanzamos.
Este estado mental de espera, inconscientemente crea conflictos internos entre nuestro aquí y ahora donde no queremos estar, mientras queremos estar en el futuro que hemos imaginado y proyectado en nuestra mente y que no existe en el aquí y ahora donde estamos. Esto influye adversamente en nuestra calidad de vida, pues como resultado dejamos escapar el presente, que es el único instante en el que podemos hacer realidad y disfrutar nuestros sueños.
Un ejemplo muy común es esperar por la prosperidad. La prosperidad no puede llegar en el futuro. Cuando le hacemos honor a nuestra realidad presente reconociéndola y aceptándola completamente por lo que somos, donde estamos, y lo que hacemos en este instante, aceptamos totalmente lo que tenemos. De esa manera pasamos a ser agradecidos y el agradecimiento por el momento presente, y por la plenitud de la vida aquí y ahora es la verdadera prosperidad. En el aquí y ahora, en este preciso instante. Cuando lo practicamos, al poco tiempo, esa prosperidad comenzará a manifestarse en cada aspecto de nuestra vida y seremos capaces de reconocerlo justamente por ser parte del momento presente.














