Son unas frases y conceptos que todas las personas mayores podemos reflexionar. Contiene verdades y consejos implícitos que pueden motivarnos a vivir mejor nuestro día a día desde el momento presente.
Dicen que a una cierta edad las personas nos hacemos invisibles, que nuestro protagonismo en la escena de la vida declina, y que nos volvemos inexistentes para un mundo en el que sólo cabe el ímpetu de los años jóvenes.
Yo no sé si me habré vuelto invisible para el mundo, es posible, pero no lo creo. Nunca fui tan consciente de mi existencia y de mis posibilidades como ahora; nunca me sentí tan protagonista de mi vida, y nunca disfruté tanto de cada momento.
Descubrí que no soy un príncipe o princesa de cuento de hadas; descubrí al ser humano que sencillamente soy, con sus miserias y sus grandezas, sus puntos fuertes y sus defectos y con sus posibilidades de acción y disfrute que todos tenemos en nuestro aquí y ahora.
Descubrí que puedo permitirme el lujo de no ser perfect@, de estar llen@ de defectos además que de virtudes, de tener debilidades y de equivocarme, de hacer cosas preciosas o indebidas, de responder o de no responder a las expectativas mías y de los demás, de tener éxito y de no tenerlo. Y, a pesar de todo ello, quererme mucho.
Cuando me miro al espejo, ya no busco a l@ que fui en el pasado… sonrío a l@ que soy HOY…. me alegro del camino andado, y asumo mis posibilidades y contradicciones como ser humano.
Siento que debo saludar a l@ joven que fui, con cariño, pero dejarl@ a un lado; porque ahora hasta me puede estorbar. Su mundo de ilusiones y de fantasía ya no me sirve ni me interesa. Tengo el mío, el que me estoy construyendo día a día en el cual puedo vivir y hacer lo que me guste y me llene.
Los seres humanos tardamos mucho en comprender y en madurar.
La vida es tan corta y el oficio de vivirla es tan complejo, que cuando uno comienza a aprenderlo más profundamente, a lo mejor ya hay que morirse.
Por ello, disfrutemos de lo que tenemos sin recriminar el pasado que ya no tenemos o añorar el futuro que, por ahora, está solo en nuestros sueños.
Os deseo que reflexionéis y que decidáis actuar ya, hoy mismo, para conseguir que gran parte de vuestros momentos sean de paz. Todos nuestros días pueden tener algo de grandioso, aunque solo sea por el hecho de darnos cuenta de que son nuestro propio “aquí y ahora”, el único momento que podemos disfrutar conscientemente y con plenitud.














