;
LinkedIn YouTube
Cabecera El Jubilado Feliz

YO ELIJO REDUCIR MI TENDENCIA A ENFDARME

Uno de mis logros personales que más me han ayudado en mi búsqueda para sentirme bien ha sido reducir mi tendencia a enfadarme.


 No hay duda de que en nuestra realidad diaria no nos van a faltar situaciones en que enfadarnos. También  podemos comprobar que cuando nos enfadamos nos sentimos mal e insatisfechos con nosotros mismos y con los demás.


Algunos consideran que el enfado representa una estrategia equivocada para que los demás nos tomen en serio. Sería una forma negativa de auto afirmarse y adquirir autoridad ante los demás.


Recientemente, se han llevado a cabo estudios sobre el cerebro que indican que las reacciones cerebrales a los estímulos externos siguen unas dinámicas distintas según respondan a percepciones  de carácter racional o emocional. Cuando recibimos una comunicación que no nos gusta o un insulto, una critica o una decepción inesperados que nos cogen de sorpresa, las personas tenemos dos formas distintas de procesarlos:


1) Si el estímulo afecta nuestra  situación emocional, tendemos a enviar al cerebro, vía amígdala (glándula del sistema límbico) un avance o percepción resumida de lo ocurrido  Este avance pasa directamente a la consciencia todavía sin procesar.  Al recibirlo tendemos a reaccionar de impulso de acuerdo con nuestra situación emocional del momento, sin esperar que se lleve a cabo el proceso racional más completo de interpretación de la información. Esto hace que tomemos decisiones basadas sobre la emocionalidad del momento sin examinar y calibrar lo que más nos interesa de la situación y lo que es bueno o no es bueno para nosotros desde diferentes perspectivas.


2) Si al contrario, dejamos pasar algún tiempo para reflexionar antes de hacer algo, a veces hasta una noche, permitimos que la información siga el camino natural de ser procesada en el hipotálamo desde varias perspectivas sea racionales que emocionales. Esto hace que nos abramos a interpretarla de la forma más eficaz para nosotros y decidir la acción más adecuada para encontrar soluciones a problemas y conflictos.
A este fin, podemos llevar a cabo unas prácticas diarias que nos ayuden a: 


• Desactivar nuestro malestar con sugerencias de posibles soluciones en lugar de enfocar la atención en lo que nos afecta e irrita.


• No tomarnos a nosotros mismos demasiado en serio y darnos el permiso de reírnos con cariño y sin sarcasmo de nosotros mismos cuando reconocemos nuestra tendencia espontánea a responder a la crítica con una critica o un insulto. Responder con una crítica  hace que nos sintamos peor  más por el intercambio negativo que por la situación o el error en sí.


• Contrarrestar nuestro sentido de culpabilidad, creando un diálogo interior de aceptación y refuerzo entre las varias partes positivas de nosotros mismos.


• Reflexionar sobre  lo que podemos hacer para evitar sentirnos mal en esa situación concreta, así como realizar  ejercicios prácticos de realce de nuestra autoestima.


Al repetir, de forma consciente y voluntaria, acciones y dinámicas de este tipo, y al fijar nuestra atención en como nos sentimos cuando lo hacemos, vamos  transformando en hábito la búsqueda de soluciones en lugar de la practica del enfado. 


Al respecto podemos utilizar una palabra muy eficaz: “yo elijo no enfadarme,  relajarme y buscar lo positivo en mis relaciones con esta o aquella persona”.


”Yo elijo” es más eficaz que ”yo quiero” ya que incluye la acción correspondiente y podemos utilizarlo en una gran cantidad y variedad de situaciones en que queremos entrar en acción de la forma más acertada.
 


 


 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>