;
LinkedIn YouTube
Cabecera El Jubilado Feliz

CAMBIAR DE PROGRAMA EMOCIONAL I

Aunque con las mejores intenciones, los educadores de algunos de nosotros nos han convencieron de que, por ser pequeños y sin experiencia, no éramos capaces de  decidir lo que era bueno o no para nosotros. Se nos ha dicho que debíamos dejar que los que sabían tomaran las decisiones, incluidas las que nos afectaban a diario directamente. Ya aprenderíamos nosotros en su tiempo cuando nos hiciéramos  mayores.

Con las dificultades añadidas en nuestro mundo actual, de un exceso de población y de medios, esta  tendencia se ha venido extendiendo. En lugar de buscar lo que cada uno de nosotros podemos hacer para modificar lo que no nos gusta a nivel personal y social, algunos delegamos en los demás la responsabilidad de la acción. Esto, a menudo, nos impide decidir por nosotros mismos la forma como nos sentimos y como nos queremos sentir.
 
Achacamos a las circunstancias y a los demás así como al entorno y a la misma esencia del ser humano, la responsabilidad de lo que nos pasa personalmente, profesionalmente y socialmente. Para muchos, el no querer correr riesgos, no atreverse a tomar decisiones importantes y a responsabilizarse de las mismas nos permite vivir, más o menos sin problemas mayores, pero con montones de problemas menores sin resolver. Esto acaba causando estrés y una frustración visceral que nos impide sentirnos realmente a gusto con nuestra realidad sea lo que sea que hayamos conseguido.


Cuando yo me encontré con situaciones de crisis personal y social me di cuenta que durante toda mi vida, alguien, de alguna forma, me había presentado las cosas hechas o semi-hechas de acuerdo con su perspectiva en lugar de la mía. No había aprendido, por lo tanto, que, si decidía hacer algo, yo mismo podía encontrar soluciones racionales y satisfactorias a mis problemas. Yo era el que más interesado debía estar y el que mejor conocía o debía conocer mi propia situación.


Mi programa personal me llevaba a actuar desde el razonamiento emocional de defensa o de insuficiencia. Tenía una programación preestablecida que carecía de elasticidad y apertura a visiones creativas dirigidas a promover mi propio bienser además que mi bienestar. A un cierto punto, empecé a darme cuenta de que las personas, a menudo, nos pasa algo análogo a lo que les pasa a los ordenadores. Actuamos en base a unos datos que se nos han proporcionado pero que, en general no hemos creado y que, por lo tanto, no sentimos como nuestros. Nos limitamos a aceptarlos porque están programados de esta forma, porque es algo que se ha hecho siempre aunque  no nos satisfaga.

(…)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>