Mi nombre es Ramón y en éste, mi primer post, a modo de presentación, pongo sobre el tapete esta cualidad que nos distingue: hemos cumplido las primeras bodas de oro… y vamos a por las segundas: con la pareja de derecho (si Dios quiere…). Comienzo con mi presentacion: soy...
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La muerte no es el final
Ahora que celebramos los días de recuerdo de la “familia ausente”, me viene al recuerdo aquél magnífico cura vasco que tuve la suerte de tener como párroco durante algunos años, D. CESÁREO GABARAÍN, compositor entre otras excelentes e inolvidables canciones de la que da título a éste post y que ha sido “usurpada” en su uso con fines de exaltación en actos patrióticos, cuando se honra a los “caídos”. No fue esa la intención de D. Cesáreo al componerla, ni mucho menos, sino simplemente para que sirviera de canto religioso (que es lo que es). Seguramente si nuestros incultos próceres lo supieran, tal vez serían capaces de restringir su uso. Y no digamos si se parasen...





