La primera parte de la frase que da pie a éste post no es mía. Es un acertado eslogan que la Asociacion de Familias Numerosas puso en circulacion hace unos años. A propósito de la reciente presentacion del último libro de FRANCO VOLI (“EL ARTE DE SER ABUELO”), me ha venido a la mente complementarla con la segunda parte.
Así lo expresé en el mencionado acto de presentación, en el que tuve el placer de acompañar al excelente amigo y gran escritor que es FRANCO. Y en línea con lo que anunciamos desde el PARTIDO DE LOS MAYORES, aún cabría añadir que los abuelos “queremos pasar de ser objetos pasivos a ser sujetos activos” de la vida familiar.
Antes había que cuidar de los abuelos. Ahora somos nosotros quienes cuidamos de la tropa. Empezamos con los nietos, seguimos con las aportaciones dinerarias y acabamos haciéndonos cargo ¡hasta de la cocina!. Es decir, de ser “dependientes” a “estar pendientes”…
Mujeres que trabajan, niños pertenecientes a la “generación de la llave” (llegan del cole a casa, abren con la llave y no hay nadie en casa…). Salvo que allí estén los abuelos. Para recibirles, para darles la merienda, para preguntarles qué tal les ha ido, para llevarles al parque, para leerles un cuento, para vigilar que no se enganchen en exceso a la TV, al móvil, al ordenador, para ayudarles en las tareas escolares, en fín, para todo aquello que cabalmente correspondería hacer a los padres…
Mención aparte merecen las veladas de “cangurada” cuando los hijos salen a cenar, van a un boda, de viaje, etc., etc. Ellos se van muy tranquilos sabiendo que los peques están en buenas manos. Y con ello, pues ya se sabe, los abuelos no podrán libremente decidir cuándo ir al cine, a cenar fuera, de viaje, de vacaciones. El mundo al revés…
En las reuniones familiares los padres pueden libremente hablar de sus problemas laborales, económicos y de todo tipo. Y como si no fuera poco ya el sufrimiento que los abuelos también tienen con esos problemas de sus hijos, que no se les ocurra exponer sus dolencias. Se las tendrán que absorver internamente para sus adentros. “Ya está el abuelo con sus achaques”, tendrán que oir en plan recriminatorio…
Lo más triste del panorama vital que nos acompaña es ver el gran incremento que hay de abuelos que son llevados a una residencia en cuanto no se pueden valer por sí mismos. Es el equivalente al alto grado de renuncia a maternidad/paternidad que nuestra siguiente generación tiene. No tener un hijo ni sacrificarse a cuidar del viejo/a, por pagar una letra del coche nuevo…
Por desgracia, es lo que hay.Y ante éste desolador panorama, parafraseando a VOLI, hay que poner buena cara y mejor humor para transmitirlo al entorno.
Lo dicho, la piedra angular que sostiene el edificio.












