En casa hace ya años que desistimos de ir en verano a las atiborradas e incómodas playas, donde tan agobiante resulta estar, bañarse y descansar. Nos decantamos por el turismo del interior, generalmente más tranquilo, cultural y económico.
Recientemente nos hemos adentrado en uno de los paraísos naturales de los que tanto abundan en España. Dentro del Parque Regional de Gredos, el “BARRANCO DE LAS CINCO VILLAS” es un enclave maravilloso, poco conocido del gran público y de los “güiris” (por fortuna).
Partiendo desde Ávila (ctra. de Plasencia) es conveniente una primera parada culinaria en la “Venta de la Colilla” a 7 kms. Uno se siente en ella transportado a la edad media. La exquisitez de su cocina es extraordinaria y,además, los ingredientes son en su mayoría de fabricacion propia/casera. Una auténtica delicia para el paladar más exigente. ¡Y para el bolsillo no digamos!…
Unos pocos kilómetros más allá se toma la N-502 (direccion Arenas de San Pedro). El panorama se empieza a iluminar con el macizo de Gredos al fondo. Nombres de pueblos tan llamativos como el de “Madre de la Virgen” ofrecen al visitante unos antiquísmos dólmenes, huellas milenarias del paso de los Celtas por estas tierras. Las fotografías que pueden sacarse son auténticamente de álbum. Uno se siente transportado literalmente a aquellos lejanos tiempos…
La noche nos pilla en el Parador de Gredos, encantador en todos sus términos, incluído el dinerario. Dormir ocho horas en el Parador equivale a quince en cualquier otro sitio. El aire es puro 100% y la paz y el relax se transpiran a fondo. Y tras un suculento y casero desayuno, uno se siente capaz de comerse el mundo.
El Puerto del Pico ofrece una de las vistas panorámicas más impresionantes que se pueden disfrutar. Para mí, junto con la del Valle del Gran Rey (en la isla de La Gomera), son las mejores que he conocido en mi vida. Y el agua que se puede beber allí mismo en la fuente natural no tiene parangón en toda España. Destilada, fina y fresca. Una auténtica delicia…
La Historia está allí mismo, viva. Una calzada romana perfectamente conservada nos hace reflexionar sobre la grandeza de aquél pueblo. ¡Hay que ver las maravillas que aquellas gentes fueron capaces de hacer con tan pocos medios!…
Los cinco pueblecillos que componen la denominada “Mancomunidad del Barranco de las Cinco Villas” son a cual más precioso. Cargados de historia, joyas arquitectónicas, con un maravilloso microclima, excepcional gastronomía e idílico entorno. ¡Lo tienen todo!. El placer que proporciona hablar con sus gentes, tranquilas, inteligentes, castellanas de pura cepa, proporciona un placer inmenso. Otra manera de vivir…
Su capital histórica, MOMBELTRAN es una reliquia histórica viviente. Y lo mejor de todo, sin ninguna fila de incómodos y gritosos turistas a su alrededor. Un placer para todos los sentidos. Allí está la auténtica memoria histórica de esta España nuestra que tanto esfuerzo les supuso a nuestros antepasados construir. Gloria histórica la llamaría yo.
Ya de vuelta y con las pilas recargadas, comentamos en familia algo de lo que cada vez estamos más convencidos: el turismo de interior sobrepasa en mucho al costoso, masivo e inaguantable de la costa…












