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Cabecera La Hora de la familia

Razón y Fe

Como cada año por estas fechas, he tenido ocasión de pasar unos días en compañía de un viejo amigo que hace años encontró acomodo en un tipo de vida sólo reservada para unos pocos:la consagrada a la meditacion y oración. Está en el Monasterio de Silos y a decir verdad, además de meditacion y oracion, cumpliendo la máxima de su fundador, trabajan. “Ora et labora” dice. Silos es un maravilloso enclave que aconsejo vivamente experimentar (hay una hospedería atendida por los propios monjes).

Junto a inolvidables recuerdos del pasado, hablamos de temas de actualidad. De “cómo está el patio”. También ellos, a pesar de su retiro aparente, están al tanto del día a día mundano: oyen radio, leen prensa…. Nuestras reflexiones han coincidido con la histórica visita de Benedicto XVI a Inglaterra y las consecuencias que de ella se derivan, todas beneficiosas para la sociedad.


En un tiempo en que nada se nos exige y tenemos la sensación de que todo se nos debe, el pensamiento fuerte del Papa Ratzinger sorprende por contraste con la masa amorfa y fofa, ajena a cualquier rigor. Alguien que es capaz de asumir como propios los errores ajenos es alguien muy por encima de lo normal y al uso.


Ha dicho el Papa: “la Paz está en Dios”. Seguramente podría ser el titular de la Asamblea General de la ONU que todos los años se celebra por estas fechas y cuyos miembros tanto se afanan (sin encontrarla) en buscar. Y añade el gran filósofo que es Ratzinger, “la Paz es haberlo intentado todo, haberlo perdido todo y rezar un Padre Nuestro en medio de la nada”…


En la linea filosófica que sostiene nuestras conversaciones, repasamos las incongruencias que la vida a veces nos ofrece. Así, que el muchacho esté deseando dejar de ser niño y crecer rápido para, al final, volver a ser como un niño. O que se desperdicie la salud para hacer dinero y luego se pierda el dinero para recuperar la salud. Y que muchos vivan como si nunca fuesen a morir y mueran como si nunca hubieran vivido…


Continuando por la vía de dar repaso a lo que realmentente debe importarnos en nuestra vida transcedente, anoté estas cuantas conclusiones: lo más valioso no es lo que se tiene, sino a quien se tiene. A veces bastan unos segundos para abrir en seres amados profundas heridas que pueden tardar años en cerrarse.En ocasiones puede que existan personas que nos aman mucho, pero sencillamente, no saben cómo expresarlo. Y por último, que un amigo verdadero es aquél que sabe todo sobre tí y te admite tal como eres….


Conocedor mi buen amigo de mis recientes escarceos con la política, me comenta que bajo su punto de vista, la creación política es ineficaz si falta una conciencia religiosa con su ética superior a las leyes que escriben los hombres…


Nos despedimos hasta el año que viene y le doy las gracias por su sabio consejo para mi andadura política, que le prometo tener en cuenta.


(¡Hay que cuidar el “voto religioso”!)…

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