Hasta ahora se entendía como causa común de solicitar un exilio en país extranjero el ser perseguido por razones políticas. Como hoy “los tiempos cambian que es una barbaridad”, se está poniendo de moda solicitar acogerse por motivos de orientación sexual. Gays y lesbianas, fundamentalmente procedentes de Latinoamerica, buscan acomodo en España contrayendo matrimonio con otro gay u otra lesbiana.
Los datos estadísticos hablan de que cuatro de cada diez bodas entre homosexuales celebradas en España, tienen un cónyuge extranjero. En tiempos en que la inmigracion tiene puesto el freno por motivos económicos, surge esta nueva fórmula de obtener papeles que sirven para legalizar una situación. ¡Con lo que les cuesta a los emigrantes “laborales” conseguir los ansiados papeles!…
Del “vente pá España, tío” hemos pasado al “vente pá España, gay, lesbiana, transexual ó bisexual”, que aquí “to vale”. Parece como digo que el “efecto llamada” del LGTB obtiene buenos resultados. Somos el país principal receptor de homosexuales que vienen voluntariamente desde aquellos lares en búsqueda de su dorado matrimonio. Tras el “turismo sanitario”, llega el turno al turismo de la “atracción libre sexual”…
Según la Comision Española de Ayuda al Refugiado, de las 3.000 solicitudes de asilo que se tramitan cada año en España, en unas 100 se alega el motivo de persecucion por orientacion sexual. No quiero ni pensar en la que se puede armar en cuanto se empiece a correr la voz por los países musulmanes, de donde procede un importante número de emigrantes, con la tremenda y sanguinaria persecución que allí padecen…
Como soy de los que considera el matrimonio la unión entre hombre y mujer (estoy de acuerdo con la legislacion inglesa que a las otras formas les denomina “uniones civiles”), personalmente me reconforta ver que los números siguen estando muy mayoritariamente a favor de los matrimonios entre heterosexuales. En España y según datos del 2009, 172.540 de estos, frente a los 3.412 entre homosexuales.
Porque parece que somos minoría los que apostamos/defendemos un matrimonio entre hombre y mujer. Son los otros los que hacen ruido, ocupan “orgullosamente” las calles, los platós de TV, las crónicas sociales, el ambiente público, y ahora, también, un importante número de refugiados…












