En estas fechas de buenos deseos, se reitera hasta la saciedad solicitar el trío de elementos que al parecer proporcionan el mayor grado de felicidad en los seres humanos, la salud el dinero y el amor. La cuestión está en establecer el orden de prioridades. ¿Cuál es más importante? Si tuviéramos que elegir sólo una o dos de ellos, ¿con cual nos quedaríamos?…
Para mí tengo que la salud es de dos tipos: la natural y la recobrada. Aquélla es pura,d e nacimiento podríamos decir. La “recobrada” suele ser a cambio de dinero, lo que cuesta el tratamiento, la operación, etc. Pero desde luego que no es comparable a aquélla. Siempre quedan rémoras. Es como comparar el vino bueno con el aguado…
El dinero, per se, no da la felicidad. Ayuda a conseguirla, se dice. Sinceramente creo que todo radica en el buen fin a que se destine. No hay mayor satifacción que cuando se ayuda a alguien económicamente: un familiar, un amigo, etc. Y como muchas veces se les puede ayudar sin necesidad de gastar (acompañando,consolando, animando…), pues parece también claro aquello de que “no sólo de pan vive el hombre”…
Y llegamos al amor. Algo que no se compra con dinero (otra cosa es el placer). Y a veces también se puede tener (o dar), sin gozar necesariamente de buena salud. Un Gandi, una Teresa de Calcuta, pongo por caso, no eran precisamente adalines de buena salud física. Se alcanza o no. No hay otra. Así pues, parece claro ó por lo menos a mí me lo parece, que el orden final podría ser: Amor (con mayúscula), salud y dinero.
Y eso es lo que le pido al nuevo año que ya está aquí, a las puertas. Sobre el Amor, me conformo con mantener el que tengo próximo (en la familia); de salud, sin quejarme, creo que puede ser manifiestamente mejorable. Sin duda que la nueva Ley anti tabaco (aún con mi voto en contra) puede ayudarme mucho.Ya veremos. Respecto al dinero, con la que está cayendo, no tengo absolutamente ninguna esperanza de mejora. En todo caso, me consuelo con que “peor, imposible”…
Feliz Año 2011, amoroso, saludable y (de lo otro prefiero no mentarlo…), amables lectores.












