Recientemente la abuela y yo hemos celebrado nuestros primeros 36 años de matrimonio, aunque como hicimos coincidir la fecha en que nos conocimos con la de nuestra boda (verano), pues decimos con propiedad que cumplíamos “42 veranos” (que no es igual que “el verano del 42”…).
Con tal motivo, nos pusimos en tertulia familiar a confrontar los distintos momentos vitales en que el amor entre dos seres humanos se va consolidando y engrandeciendo a lo largo de una vida. Y estas son algunas de las reflexiones que quedaron…
En primer lugar.constatamos que el amor va en aumento no sólo por los acontecimientos felices vividos (que también), sino porque como uno de los componentes del auténtico Amor es el dolor, pues los dolorosos momentos vividos ayudaron sin duda a incrementar aquél.
Y así,enfermedades,muertes de seres queridos y dificultades económicas y de todo tipo que se han vivido, llevan como digo a consolidar e incrementar el grado de confraternizacion, solidaridad y cariño que ese Amor humano supone. A más dolor, mayor Amor…La arruga es bella, decía un famoso eslogan comercial de hace años ; y como suelen devenir generalmente a consecuencia del sufrimiento, pues estamos de acuerdo en que el contemplar esas huellas del vivir en un rostro amado significan mayor respeto, delicadeza y valoración hacia la persona que las porta , generalmente con legítimo orgullo…
Otro de los elementos que ayudan al referido engrandecimiento es el que supone que cada vez más seres humanos se suman a lo que inicialmente fué cosa de dos. Hijos, hijas, nueras, yernos y nietos hacen incrementar el pastel. En nuestro caso, a día de hoy, se ha multiplicado por ocho ( y en aumento…).
Aportamos también mi mujer y yo dos básicos convencimientos para seguir pensando que el Amor sigue vivo y encendido en la pareja, por muchos años que hayan pasado. Yo dije: “seguir preparando café para dos” y ella completó: “que no pase un día en que no tengas al otro en tu pensamiento”. La audiencia (hijos, hijas y demás familia), quedaron gratamente sorprendidos con nuestros dichos…
El sexo,vivido de acuerdo a la edad y “posibilidades” reales, nunca tiene por qué ser algo que se archive y olvide. O lo que es peor ,buscar atajos anti-natura que a nada conducen y sólo problemas vienen a suponer. Tengo oído a usuarios de la viagra que lo único que realmente sienten es un efecto anómalo y desagradable, sin tener relación alguna con el auténtico placer afectivo que una “normal” relacion sexual conlleva .Y es que, como dice el refrán, ”lo bueno, si breve (escaso), dos veces bueno”…
Nada más estrafalario que ver a algunos personajes públicos en compañía de famosas y bellas mujeres treinta ó cuarenta años más jóvenes que ellos. Enfín…
Para terminar, mientras nos dábamos un encendido (y aplaudido) beso como brindis final, apostillamos: A POR LOS CINCUENTA!!!…












