Recientemente han acaecido dos acontecimientos que abren de nuevo el debate sobre la oportunidad de que el Rey Juan Carlos abdique, por problemas de edad, en su hijo el Príncipe Felipe.
La primera ha sido un (de nuevo) tropezón en un acto oficial. Podría aducirse que “un tropezón, cualquiera da en la vida”; el problema es que últimamente son (demasiado) frecuentes. Y lógicamente habrá que deducir que también los tendrá en el día a día,en su vida privada. No sólo va a resultar que se producen en las apariciones públicas.
http://www.youtube.com/watch?v=xJCbl2lGpzg
Ya sabemos que nunca el Rey ha tenido “buenos andares”. Pero si se fija uno bien, actualmente cada vez se hace más palpable cierto “bambaleo a lo Fraga” (otro que tal “baila”…). Seguramente que todo obedezca, también, a pérdida de visión, algo lógico, por cierto. Pero ya se sabe la manía que hay en ciertos estamentos oficiales de hacer ver que “la autoridad” siempre goza de una salud perfecta. Con Franco tuvimos ejemplos tremendos al respecto…
Hablando de la vista, también me llama la atención que no use gafas para nada. Ya se que tampoco es un “fenómeno parlante”, pero es curioso que siempre lea los discursos (incluído el de Navidad, que parece lo dice de memoria pero que realmente lo está “leyendo” junto a la cámara) sin gafas.¡Qué portento!…
Por otra parte, y con motivo de descubrirse (¡siempre los objetivos indiscretos!) llamativos audífonos en los oídos. Rápidamente, la oficina de prensa de la Casa Real sale al paso diciendo que los lleva “desde hace bastante tiempo”. Pareciendo querer quitar alarma y hierro al asunto. Pues no se que es peor; a ver si va a resultar que el Rey hace tiempo que “no se entera” (no oye…).
Juan Carlos debería planetarse seriamente la opcion abdicatoria. Su hijo tiene actualmente seis años más que cuando él accedió al Trono tras la muerte de Franco. Asimismo,le supera en dos grados en el escalafón militar.Tiene rango de Teniente Coronel, mientras que aquél lo tenía sólo de Capitán. Y también le supera, en mucho, en experiencia de actuación como Príncipe y sucesor a la Jefatura del Estado.
Parece fuera de toda duda la capacidad acreditada del Príncipe para el acceso al Trono, a través de cuantos actos tiene oportunidad de ejercer en representación de España a nivel internacional. Aunque para mí (y es una valoracion muy muy personal), su mayor mérito ha consistido en priorizar su libertad a la hora de elegir una mujer (plebeya) con la que compartir su vida, superando rancias costumbres de tener que emparentarse con alguien de sangre azul necesariamente…
Me parece una imagen muy triste y lamentable la de un Príncipe heredero sesentón. Lo considero un contrasentido biológico. Tal vez el caso de Carlos de Inglaterrra sea el más llamativo.
¿Va a dejar,Majestad,que el Príncipe se nos avejente?. ¡Sea valiente y generoso!…












