;
Cabecera La Hora de la familia

La muerte no es el final

Ahora que celebramos los días de recuerdo de la “familia ausente”, me viene al recuerdo aquél magnífico cura vasco que tuve la suerte de tener como párroco durante algunos años, D. CESÁREO GABARAÍN, compositor entre otras excelentes e inolvidables canciones de la que da título a éste post y que ha sido “usurpada” en su uso con fines de exaltación en actos patrióticos, cuando se honra a los “caídos”. No fue esa la intención de D. Cesáreo al componerla, ni mucho menos, sino simplemente para que sirviera de canto religioso (que es lo que es).

Seguramente si nuestros incultos próceres lo supieran, tal vez serían capaces de restringir su uso. Y no digamos si se parasen a analizar su texto. Del tenor de “cuando la pena nos alcanza, busca en la fe su esperanza”. ¡Hay si D.Cesáreo levantase la cabeza!…


He encontrado una perla para escuchar la canción en su versión “auténtica”,


http://www.youtube.com/watch?v=THIHbxCpALA



D.Cesáreo era un amante de la familia y solía decir en estas fechas que la familia ausente nos mira en cada día, en cada minuto de nuestras vidas. Y que sería bueno pensar en cada decisión que tenemos que tomar, “qué harían ellos” (nuestros padres y abuelos) y actuar en consecuencia. Es el mejor referente que nos pueden seguir dando desde allá arriba…


También recuerdo que decía que para no limitar el trato post mortem a la consabida visita anual, era aconsejable revivir circunstancias de grato recuerdo volviendo, por ejemplo, a lugares de gratas vivencias pasadas en compañía de los seres queridos. Como dice otra famosa canción, “que recordar es revivir”…


Tampoco era muy partidario de las celebraciones “anuales”. A los seres queridos ausentes hay que tenerles “presentes” durante los 365 del año; no sólo uno de ellos. Me acuerdo también que solía decir que a la madre y al padre, lo mismo. Y terminaba su arenga recordando la inocuo de lo del día de los enamorados. Enamorados de por vida. En su caso, de “Él” y cada uno de su pareja…


Volviendo a las visitas al cementerio, decía que había que hacerlas con respeto. Nada de charlas intrascendentes de lo de diario. Y con una presencia y vestimenta acorde. No fuera a ser que en nuestro interior les oyéramos reprocharnos algo así: “cómo vienes con esa pinta hijo mío”…


Como buen “arrantxale” de nacimiento que era, su obra cumbre no podía llevar otro nombre que el de “pescador de hombres”, (y mire y escuche, lo “modelno”, D.Cesáreo; usted tenía mucho sentido del humor, lo sabrá entender perfectamente…),


http://www.youtube.com/watch?v=4hjhSmUiPTE


Rezo en su recuedo. Seguro que allá arriba seguirá pescando y constatando en persona que la muerte no es el final. ¡Qué razón tenía!…

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>