En esta pasada Semana Santa he leído (por tercera o cuarta vez) la maravillosa novela de Jan Dobraczynski ”CARTAS A NICODEMO” , sobre el llamado discípulo oculto de Jesús. Es una novela de las que dejan huella en quien la lee. Y da pie a interesantes reflexiones.
Nicodemo fué un fariseo, a no olvidar los enemigos de Jesús que le llevaron a la muerte. Y lo llamativo de Nicodemo es que fué el único discípulo con el que Jesús estuvo a solas conversando. Con los demás, siempre estaban por lo menos dos ó tres.Por algo sería…
En justa correspondencia a la deferencia tenida por “el Maestro”, Nicodemo,presente como miembro que era en el Sanedrín que le juzga, consigue que Pedro pueda entrar también (es la escena del Evangelio en que Pedro reniega de Jesús al ser reconocido en la entrada). Y cuando llega el momento de enterrarle es el único discípulo que se presta a hacerlo (en compañía de José de Arimatea), aportando oleos y bálsamos, algo jamás hecho hasta entónces con ningún judio ajusticiado a muerte de cruz.
El relato novelado de la entrevista de Nicodemo con María, la madre de Jesús, alcanza cotas excelsas de literatura narrativa. También resulta extaordinario darse cuenta de la constante lucha interna que Nicodemo lleva a cabo para abandonar sus creencias y “pasarse al otro bando”. Todo ello se adereza magníficamente relatado con la enfermedad incurable de su mujer, que le pone en dura prueba de fe en el mismo Dios…
Pues bien,l a reflexión que me vino a la mente fué la de pensar en que a pesar de la estrecha relacion mantenida con uno de sus miembros más significado, los fariseos jamás renegaron de sus ideas. Se me ocurrió la comparativa con las “secretas” conversaciones mantenidas por el Gobierno con los etarras. Otegui podría ser el Nicodemo de turno, salvando las distancias, naturalmente.
Y ya digo, después de dos mil años los Judíos siguen esperando al Mesías. Continúan sin reconocer a Jesús de Nazaret como tal. Y sin dar valor alguno a sus ideas y principios. ¿Es que los etarras van a apearse del burro, reconocer la democracia y abandonar las armas y la violencia, por muchas conversaciones que se tengan con los Oteguis/Nicodemos de turno?…
Me tengo para mí que no. Seguirán siendo “fariseos” hasta el final…












