La mayor constatacion de que los actuales “progres” que nos mandan no tenían nada de tales en su juventud, es que han olvidado la máxima del “prohibido prohibir” que en Mayo del 68 nos llevó a los auténticos jóvenes rebeldes de entónces a enfrentarnos a “lo establecido”, que ni nos gustaba ni nos apoyaba. Y los ahora en el poder no hacen otra cosa que eso: prohibir ,prohibir y más prohibir…
La última,de nuevo tiene al ínclito ministro Sebastián como gran “improvisador”, al gusto de su jefe de filas. Prohibir más de 21 grados en invierno y menos de 26 en verano en lugares públicos. Pero vamos a ver , hombre de Dios (?).
¿No sabe usted que a esa temperatura, en invierno, uno se queda más congelado dentro que fuera?. Si entramos a tomar un cafelito bien caliente para protegernos del frío externo, es probable (seguro más bien) que el café se nos quede literalmente congelado antes de llegar a la boca. ¿O es que tal vez a usted le gusta tomarlo frío?…
Lo de a menos de 26 en verano tiene más güasa todavía. Por si no lo sabe (que seguro que no), las frutas y verduras, en esa época estival,necesitan para conservarse una temperatura ambiente inferior a 22 grados. Insisto, salvo que a usted le guste tomar la fruta pocha (que no me extrañaría…). Y respecto a los alimentos que están en el congelador, pues ya me dirá qué hacer para evitar que la emanacion del aire frío no produzca una temperatura inferior a los 26. (Salvo que se dispongan paneles anti térmicos,que de todo son ustedes capaces, con tal de “mantenella y no enmendalla”)…
Y si entra uno a una cafetería a tomarse un helado, a esa temperatura lo normal es que lo que se acabe tomando sea una papillita de fresa, vainilla ó chocolate. Al gusto. ( A lo mejor es que también le gustan a usted los helados bien derritiditos)…
Mire amigo, ya se que no suele usted llevar corbata (aunque sus interlocutores sí la lleven), hágame un favor: paséese por su despacho (aunque no la lleve) en plena canícula madrileña con chaqueta y a 27 grados y al cabo de un ratito verá de qué forma más terrible le ha abandonado su desodorante (si es que lo usa). Va a notar qué poca gente querrá entrar en su despacho (a lo mejor es lo que sibilinamente quiere…).
Lo dicho,después de prohibirnos fumar, tomar alcohol, conducir a más de 80 por hora, desgravarnos por la compra de vivienda, usar móviles al volante,ir a los toros, descargar música por internet, exhibir crucifijos, … pues ahora tambíén eso: calentarse ó refrescarse. Y como dicen en mi amado Camberí, pues no hay otra: ”a ajo y agua”…
Como primera decision de la “economía sostenible”, vamos aviados. Los efectos perversos se harán notar: bares , restaurantes y cines helados ó ardiendo VACÍOS. Eso sí: conseguirán que acabemos todos diciendo: ”como en casa, en ningún sitio”..
Zapatero dixit:la política es improvisacion .Es la traducción que estos jóvenes progres de pacotilla hacen de aquella máxima del 68, “imaginación al poder” . Pero claro,ni lo vivieron, ni lo sintieron. Y así van, tan felices por el mundo…












