El tema de la debatida CONCILIACION de la vida laboral-familiar-personal,pasa inevitablemente por conciliar el espinoso tema de los horarios.Veamos si podemos encontrar fórmulas conciliadoras…
Lamentablemente estamos instalados en la cultura de la ”presencia”,no de la ”efectividad”. No se trata de ”estar” horas y horas,hay que buscar la efectividad.En qué cabeza cabe que se pueda rendir adecuadamente con jornadas maratonianas de diez,once,doce horas ”presenciales”…
Lo primero que habría que fijar, sería una jornada laboral adecuada. Creo que SEIS horas (auténticamente trabajadas) pueden ser más que suficientes. Eso sí,nada de paradas para cafés,asuntos personales ni demás componendas. No hay más que darse una vuelta por los bares y cafeterías para ver lo llenos que están a lo largo de la mañana. A cualquier hora de ella.Y es que estamos en el País del ”cafelito”. El de primera hora,el de media mañana,el de después de comer,el de media tarde… Habrá que cortar por lo sano.
Pienso también que estableciéndose dos turnos de seis horas cada uno, las Empresas tendrían más beneficio y productividad (que tanto se demanda,pero que nadie sabe cómo conseguir), al ampliarse sus horas de ventas/producción y, además, se crearían más puestos de trabajo.
Por otra parte, las madres y padres, acogiéndose a la jornada de mañana, podrían prestar más atención a sus hijos. La llamada ”generacion de la llave”, con críos que llegan a casa después del Cole, abren la puerta y durante horas y horas no tienen el necesario acompañamiento, con el daño que eso conlleva. TV, internet y teléfono descontrolados no hacen más que perjudicar su vida de estudio y formación humana.
Los turnos de mañana, quedarían prioritariamente para aquellas personas que tuvieran cargas familiares (es de justicia social, pienso).
A nivel general,el horario podría ser de 8 a 20. En turnos laborales, de 8 a 14 y de 14 a 20 h. Comercio, Industrias, Oficinas y Administración, como digo, ampliarían su efectividad y atención al cliente,consumidor y ciudadano respectivamente. Creo que no sería tan complicado el cambio. Seguro que la Sociedad lo asumiría sin gran esfuerzo. El problema, como siempre, es cuando los políticos se meten por medio a implantar normas reguladoras: no se llega, según costumbre, a ningún consenso. Y es que claro, ellos van a su bola y no les afecta para nada la cuestión de horarios. Van por libre…
Menos Estado y más sociedad!












