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Cabecera La Hora de la familia

Tarde de Cine

Un intrascendente comentario a los postres, acerca de que los martes podemos los abuelos ir al cine pagando sólo 1 euro, dio pie a una histriónica tarde de cine. Comentaron que podríamos llevar a los peques también. Accedimos gustosos, la cita en casa a las 5 el martes. Cuando llegan nos dicen que han quedado con unos amiguitos, que si nos importa. Naturalmente decimos que no. Al pasar por taquilla, junto a los 2 euritos de los yayos, abonamos 30 más del ala (los dos nietecillos más sus dos amigotes)…


El problema serio comienza cuando nos acercamos a un atractivo mostrador, lleno de lucecitas de colores y con unos enormes vasos de Coca Cola prestos a ser llenados. Complementados con otras gigantescas bolsas de palomitas y alguna chuchería que otra más, una sonriente muchachita me dice que “son 28 euros” (le pregunto  que si hemos roto algo, en plan chiste carrocero…). La verdad es que la película se me atraganta un poco; sin acertar a saber muy bien el por qué, me runrunea constantemente en la cabeza un número: 60,60,60,60…Al terminar y en la obligatoria parada del W.C. se me aclaran las ideas y caigo en la cuenta de que el runruneo del dichoso numerito corresponde  a la cantidad que a esas alturas me lleva costada la tardecita…


Al salir, nos encontramos con unos sobrinos y la abuela, presta ella, dice que por qué no les invito, que ella se encarga de llevar a los pequeñines a su casa. Accedo en un ataque de amor familiar (también me tira la película que van a ver, dicho sea en honor a la verdad). El ”paseillo” ya lo conozco; la parada en el mostrador iluminado tiene una ”tarifa” esta vez de 40 euros (se nota que son mayores y consumen cantidades más grandes…). Son los dos sobrinos y otros dos amigos; el runruneo vuelve a la carga con otro numerito, 70, 70, 70, 70. En la última parada obligatoria, vuelvo a entender que coincide con la segunda partida de gasto de la tarde…


Una vez fuera, hay un comentario de ”hambre colectiva”. Otro peligroso establecimiento también muy  iluminado y con llamativos coloridos es elegido por los ”comensales”. Unas hamburguesas, más unas Cocas y una cervecita para el yayo; total, 45 euritos de nada. Al salir a la calle, otras tentadoras luces en forma de helados, los grandes saben mejor, me dicen ellos, que todo lo saben…Total, otros 15…


Como se ha hecho ya de noche, tenemos que coger un taxi para llevarles a casa. Mis sobrinitos se que no viven lejos, pero cuando pregunta el taxista a dónde vamos y contesta uno de los amiguitos la calle, pone cara de no saber si llevará suficiente gasolina para llegar hasta allí… (Efectivamente, cruzamos de punta a punta la ciudad) y lo mismo ocurre con el otro, que nos lleva a la otra punta. La cuentecita del taxi me obliga a una visita al Cajero más próximo, a fin de no acabar con el taxista en Comisaría por impago…


Llego a casa con un dolor enorme (de cabeza, de cartera y de espíritu) y maldigo una y mil veces la dichosa promocioncita de ”Cine para Mayores a 1 euro” y me comprometo a no volver a comentar el tema nunca jamás…


¡Viva el video casero!

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