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Cabecera La Hora de la familia

La cultura del esfuerzo

Para centrar la diferencia (abismal) existente, me quedo con la anécdota de aquel crío de cinco años que le pide a su madre le compre un avión (de verdad) y al contestarle ella que no tiene dinero, el niño le responde que lo pague con la tarjeta.


La LOE que viene tiene mucha culpa de ello. No hace falta esforzarse, aunque se suspenda se pasa de curso. ¡Viva la ley del mínimo esfuerzo!. Y ahí y por ello mismo es donde creo los padres deben echar el resto, exigiendo a sus hijos esfuerzo y que aspiren a sacar nota (por su bien).


Lo del trabajo extra para sacarse unas perras merece capítulo aparte. Todos los presidentes de Estados Unidos dicen lo mismo: “yo empecé vendiendo periódicos, o limpiando coches ó  de canguro”.Y es verdad. Lo que pasa es que todos los quinceañeros americanos (aunque sean hijos de Rockefeler) también lo hacen. Con esa sana costumbre, comienzan a saber lo que cuesta ganar un dólar. Y así les va de bien.


Aquí tenemos la mala costumbre de “la paga”, la moto, la ropa de marca y lo que haga falta. Que no les falte de ‘na’, como dicen por allá abajo. Y claro, como están acostumbrados a que no les falte de nada, pues así ocurre que cuando quieren comenzar a trabajar, el salario mínimo a que aspiran es de 3.000 euros como mínimo. Y así que muchos trabajos quedan en otras manos (emigrantes).


Ya sabemos que la vivienda está carísima. Pero claro, ellos, pobrecitos míos no vienen del piso sin calefacción, sin agua caliente ni ascensor. De cuarto de baño por cabeza, plaza de garaje y piscina para arriba. Y para ese nivel ningún  mileurista llega…


Antes se podía aspirar a coche (cuando se podía y en su momento). Ahora es la prioridad de las prioridades. Nada más empezar a trabajar, lo primero el coche. Y como supone a veces más del 50% de los ingresos, pues claro así pasa que no hay manera de casarse ¡Un esfuerzo menos!


Y acabo con los viajes y vacaciones. Pagándolo como sea, pero se van al Caribe como el que antes se iba a Aranjuez (bueno, tal vez costase más esfuerzo). Y así ¿cómo amoldarse luego a vacaciones familiares de corto y ajustado presupuesto?.


Lo dicho: la ley del mínimo esfuerzo. Y así les va.

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