Existen varios nombres de artistas españoles cuyo reconocimiento es general en cualquier parte del mundo, como tengo entendido que le ocurre al equipo de fútbol del Real Madrid al que le siguen desde cualquier rincón del planeta. Si bien en este segundo caso el conocimiento es derivado de un deporte popular, como puede ocurrir con algunos representantes de música ligera cuya fama es internacional, el caso de Plácido Domingo puede considerarse diferente ya que representa un género no comprendido y desconocido por una gran mayoría como es la ópera y en general la música sinfónica. Hay nombres más que importantes en este género –Rolando Villazón, Anna Netrebko o Cecilia Bartoli, por ejemplo– cuya categoría interpretativa es indiscutible pero cuya fama, aunque sea mucha y a su convocatoria se organicen verdaderas revoluciones de taquilla y asistencia, no traspasa más allá del público aficionado a la ópera.
El nombre de Plácido Domingo es algo que va más allá de las nacionalidades porque ya es patrimonio del mundo y como un crítico británico dijo de él: ‘la ópera actual no se concibe sin Plácido Domingo’. Pero, repito, es español, madrileño para más señas, aunque muchas veces se le ha considerado mexicano porque es en México donde transcurrió su infancia ya que allí se encontraban trabajando sus padres, cantantes igualmente. Allí transcurrió también su juventud y adolescencia en las que estudió música, piano y dirección de orquesta y donde contrajo su primer matrimonio cuando sólo contaba 16 años de edad. Un matrimonio que no resultó duradero. Con la misma precocidad llegó a los escenarios ya que debutó a los 18 con ‘Marina’ a la que siguieron algunas óperas –‘Rigoletto’, ‘Diálogo de carmelitas’ o ‘La Traviata’– para recalar nuevamente en la zarzuela en la compañía de sus padres. Es lo que hoy justifica este post memorístico: su cincuenta aniversario en la profesión ya que el debut referido se produjo en 1959 en el teatro Degollado de Guadalajara (México).
Cincuenta años a los que es imposible sacar mayor partido del que él ha sacado. Como cantante, como director de orquesta, como director de teatro, como productor, como descubridor y protector de talentos y hasta como arreglista de música ligera ya que a él corresponden los arreglos de las primeras canciones de Enrique Guzmán, el cantante de ‘Popotitos’, ‘100 kilos de barro’ o ‘Dame felicidad’ que tantas veces escuchamos en los guateques de nuestra juventud. Vamos a recordarle.
http://www.youtube.com/watch?v=gh5XRcAw-EU&feature=related
Esa versatilidad es que la que seguramente ha hecho que llegue a todas las sensibilidades ya que, además de la ópera y la zarzuela, ha pasado por los recitales, los boleros, las rancheras, los tangos y hasta la copla española, una de sus más recientes grabaciones, lo que le hace propietario de un vastísimo repertorio en cualquier estilo. Cantando, además, en dos tesituras lo que define su gran extensión de su voz: de tenor y de barítono, en cuya cuerda se inició. Una voz, por tanto, para la que no existen prácticamente obstáculos y que, sin embargo, no se corresponde con la que utiliza al hablar tan afectada de nasalidad, como todos hemos podido comprobar en las entrevistas que le han realizado. Son las maravillas de la técnica vocal. Siempre cantando con naturalidad y sin aparentar ningún tipo de esfuerzo; ésta es la demostración.
http://www.youtube.com/watch?v=JFTYlUtMgY8
Y si no tiene problemas a la hora de enfrentarse a cualquier partitura, mucho menos los tiene si se trata de alternar con cualquier otra figura, sin problemas sobre quién recibe mayor o menor número de aplausos y hasta colaborando, si es posible, en el éxito de su compañero como recuerdo que ocurrió en cierta ocasión alternando con Julio Iglesias al que se le escapó la tonalidad. Esa actitud de compañerismo, además de intentar el acercamiento de la música culta a toda clase de público, le llevó en 1990 a unirse a otras dos eminencias del canto como José Carreras y Luciano Pavarotti con quienes ofreció numerosos conciertos anunciándose como ‘Los tres tenores’, alguna de cuyas grabaciones obtuvo el Récord Mundial Guiness al disco más vendido de música clásica, a pesar de las críticas propiciadas por los puristas y elitistas de la ópera viendo que está música se presentaba ante auditorios de miles de personas.
http://www.youtube.com/watch?v=5guXAL0XC10&feature=related
Quienes nos interesamos por el género operístico observamos que sus intérpretes no se prodigan en exceso, aun siendo algunos requeridos constantemente. Miden el número de sus actuaciones teniendo en cuenta los constantes desplazamientos entre países que ello supone, se someten a cuidados rigurosos, dedican un determinado tiempo al descanso con el fin de preservar la voz… De Plácido Domingo nos consta, como se ve reflejado en los medios de comunicación, que hoy actúa en Nueva York, al día siguiente dirige un concierto en Israel, controla un teatro dos jornadas más tarde en Los Ángeles, se traslada a Viena y a continuación participa en un acto benéfico en México, graba un disco en Milán, un vídeo en Japón o participa en un evento deportivo en España. Pasando constantemente de un personaje a otro (su variado repertorio está en torno a los cien títulos de autores de todas las épocas) y teniendo que interpretarlos en italiano, francés, alemán, español, inglés o ruso. Una serie de facultades que le han supuesto ser record en muchos aspectos. Por ejemplo el haber sido aclamado durante una hora en Viena tras cantar ‘La Boheme’; reunir en el Central Park neoyorquino y lloviendo a 400.000 personas; las numerosas ocasiones en que ha sido galardonado con un Premio Grammy; la estatua de 2 metros y 300 kg dedicada a él en Méjico fundida con llaves donadas por la población; el haber inaugurado la temporada del Metropolitan en 21 ocasiones, 3 más que Caruso que era quien ostentaba ese privilegio…
Pero no todo acaba en el ejercicio directo de su profesión. Hay algo tanto o más importante que ella como es haber creado Operalia. Se trata de un proyecto encaminado a encontrar grandes voces entre los jóvenes cantantes y promocionarlas. Un concurso de canto que se inició en 1993 y del que han surgido numerosas figuras que hoy encabezan los carteles de los teatros de ópera del mundo. Es el caso de las españolas Ainoha Arteta o Mariola Cantarero, del mejicano Rolando Villazón, la canadiense Isabel Bayrakdarian, la mezzo china Yang Guang, la soprano italiana Carmen Giannattasio, el tenor ruso Dmitry Korchak o la soprano lituana Maija Kovalevska, entre otros. A todos ellos, el propio Plácido Domingo les ha hecho el seguimiento profesional sin abandonarles a su suerte tras su participación en el concurso de Operalia. Toda una labor de mecenazgo por la que el mundo de la ópera debe estarle eternamente agradecido.
De la ópera, pero también de la zarzuela ya que éste es uno de los apartados incluidos en el concurso puesto que Plácido Domingo nunca ha renunciado a sus orígenes musicales y siempre ha defendido este género tan español. Siempre que ha tenido oportunidad lo ha demostrado como ocurrió en la clausura de no se qué mundiales de fútbol, que no eran en España precisamente. El mundo entero lo vio y escuchó por televisión.
http://www.youtube.com/watch?v=J9jcsTVCYQg
El año pasado, un jurado especializado eligió a Plácido Domingo como el tenor más grande de todos los tiempos y aunque siempre hay gustos para todo, lo cierto es que así es reconocido por una gran mayoría, prácticamente absoluta, del público mundial. Sobre todo para mi amiga Martha, toda una especialista en el género operístico, que tiene en ella su admiradora número uno desde la infancia, como lo demuestra que, con tan sólo ocho años, le abordara a la salida de un espectáculo sólo por tener un autógrafo a la vez que manifestarle su admiración y hacerle saber que se llamaba igual que su esposa. Él, además de dedicárselo, la “distinguió” como su “novia de ocho años” y ella, feliz, guardó para siempre la reliquia y el recuerdo de aquel momento como el de los muchos que desde entonces dedica al disfrute de escucharle cantar. Por otra parte, como todo el mundo. Y como me consta que a mi amiga la emocionan los villancicos hasta hacerla soltar la lágrima y la Navidad está cerca, aquí tiene a su ídolo, acompañado de José Carreras, cantando el más popular de todos junto a ‘Noche de paz’: ‘Adeste fideles’ que, por supuesto, también va dedicado a todos vosotros. No va a ser ella sola la que solloce.
http://www.youtube.com/watch?v=9qFMY4ciRXk
Y para todos también, con un poco de antelación, mi deseo de una feliz Navidad y una verdadera noche de paz; si puede ser con la compañía musical de Plácido Domingo, mejor.












