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Cabecera Me Viene A La Memoria

Ahora El Niño y… Fin

En ningún momento de mi vida me ha dado por el juego de azar por lo que no tengo opinión acerca de las sensaciones que puede ocasionar participar y menos aún sus consecuencias en el éxito o en el fracaso. En la suerte favorecedora o en la desilusión. Seguramente no deja de ser una rareza, pero que me lleva acompañando toda la vida. Al contrario que los muchos, muchísimos, tentadores de la suerte que se prueban en cuantas disciplinas se ponen a su alcance: las máquinas tragaperras de los bares, el bingo, el casino, las apuestas deportivas, las celebradas con personas del entorno en un tono más íntimo, pero sobre todo en la lotería. En cualquiera de ellas ya que son infinidad los sorteos de lotería que se celebran en nuestro país. No sé si más o menos que en otros donde también es costumbre tentar a la diosa Fortuna. Yo creo que todos los días se celebra algún sorteo. Por lo menos varios días de la semana; que si Primitiva, que si Gordo de la Primitiva, ONCE, Bono loto, Euromillones, Lotería nacional… qué sé yo. .

Lo que también desconozco, porque no soy sociólogo, es si la participación en todos estos juegos se hace por afición o por necesidad. Porque la adrenalina se manifiesta en nuestro organismo o porque el salario no alcanza al fin de mes y hay que buscar remedios para conseguirlo. Me asombra que en verano, en el momento canicular que menos pensamos en los rigores invernales que suelen acompañar a la Navidad, los establecimientos especializados y sus agentes callejeros nos ofrecen Lotería de Navidad. Lotería para cuyo sorteo todavía faltan cinco o seis meses. ¡Qué intranquilidad para quien posea alguna participación en ella el tener que esperar tanto tiempo para conocer el destino que su suerte le ha deparado! Cinco o seis meses que, supongo, servirán para mentalizarse de cómo será la vida que le espera como millonario. En su momento los niños que extraen las bolas de los bombos sacan unos números que en poco se parecen al adquirido meses atrás y no queda más remedio que rectificar sobre los proyectos. Es decir: seguir igual, cosa que ocurre a la inmensa mayoría de los jugadores. Incluso a los agraciados que siempre sueñan con una elevada cantidad pero que a la hora de la verdad no se corresponde con las expectativas. .

Los españoles, en términos generales, son grandes aficionados a los juegos de azár, especialmente a la lotería en cualquiera de sus múltiples variedades. Hay personas que llevan los bolsillos llenos de participaciones adquiridas, además, en muchos casos, eligiendo el número de entre los varios que se ofrecen en la Administración lotera. Naturalmente, en ese sentido se dan infinidad de supersticiones: , un número siempre igual, que termine en 13, que sume 15, los dígitos de la fecha de nacimiento propia o de los hijos, cualquiera de las posibilidades que se nos ocurran. Por lo general, la fortuna se empeña en no acompañar a todas estas personas que sueñan con ella pero que, eso sí, no renuncian a seguir intentándolo y que están convencidas de su suerte cuando obtienen algún mínimo premio. .

Por esa afición al juego es por lo que nació la lotería que dentro de pocas horas celebrará un nuevo sorteo de El Niño, el primero del año recién iniciado. El día 6 (antiguamente era el 5) los alumnos del Colegio de San Ildefonso volverán a extraer de los bombos correspondientes el número que llevará la alegría a algún hogar, quizá necesitado; que solucionará los problemas económicos de alguien que precise con urgencia ser salvado; que ayudará a resolver alguna deficiencia o que vaya a aumentar la cuenta corriente de quien no precisa más. .

Esta lotería de El Niño la vio nacer muchos de los que conforman la peña de Mayormente puesto que se inició en 1941 o lo que es igual, hace 73 años. Surgió como otras muchas con el fin de recaudar fondos para el Estado porque, claro está, ni en esta ni en ninguna se reparte lo que se recauda ya que un determinado porcentaje queda para la cuenta corriente de lo público. .

La adquisición de participaciones se lleva a cabo de forma mayoritaria, invirtiendo lo conseguido en el sorteo de Navidad en forma de reintegro. El sorteo de enero goza de gran popularidad, aunque no tanta como el navideño inmediatamente anterior. Tampoco cuenta con la parafernalia de aquél con la extracción de números y premios, ni tampoco con las ilusiones que aquél genera. .

Detrás de su origen está quien ostentaba el cargo de Director General del Timbre y Monopolios en aquel 1941, Fernando Roldán y Díaz de Arcaya, que se propuso colaborar de la mejor manera posible en una mayor recaudación para las arcas del Estado con la que afrontar las muchas necesidades surgidas tras una guerra. Así se impulsó la construcción de algunas infraestructuras totalmente necesarias para abordar el desarrollo del país: carreteras, escuelas, hospitales… Hoy en día, buena cantidad de la actual recaudación (que supera en mucho los 7.700.300 pesetas equivalentes a 46.279,74 euros actuales que el Estado consiguió en el primer sorteo, después de pagar los premios), se destinan a subvencionar la Liga Nacional de Fútbol, el Consejo Superior de Deportes o las Comunidades Autónomas, entidades más que necesarias, imprescindibles incluso, para el buen funcionamiento del país que sin ellas tendría dificultades para subsistir. Y más, los adscritos a estos organismos. .

Pues nada, que si no os alcanzó nada en el sorteo de Navidad, que éste de El Niño os premie a todos los fieles a Mayormente y que en este año recién nacido continuemos recordando, trayendo a la memoria, algunos retazos de nuestra vida, que no es otra la finalidad de este blog. Feliz 2014.

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