Tenía pensado escribir sobre este tema cuando se acercara la fecha de los Reyes Magos, por darles una pista más que nada. Pero adelanto mi propósito en visto de que en todos los medios, la semana pasada, se han hecho eco del aniversario. El de la muñeca Nancy, que el pasado día 12 cumplió cuarenta años. Es cuarentañera, ya que, al parecer, lo de cuarentona es definición que no agrada a muchas de las que andan por esa edad. Y aquí estamos para satisfacer, no para dar disgustos.
Puedo afirmar y afirmo que no sé nada acerca de muñecas, por lo que cualquiera de las amigas blogeras de Mayormente estarán más puestas en este tema ya que, seguro, en más de una ocasión se habrán acercado al establecimiento de juguetes para comprar una muñeca Nancy a su hijas o a sus sobrinas, dado que desde su aparición ha sido uno de los juguetes de mayor aceptación infantil. Hasta el extremo de que, desde entonces, se llevan vendidos más de 25 millones de unidades. Yo no recuerdo si a mi hija le compré alguna o si tuvo alguna por otra vía que no fuera la paterna. Cuando ella lea este post me lo dirá.
No tanto como millones, pero son infinidad los trajes que estas muñecas han lucido y lucen -desde lo más clásico a lo más hippie- puesto que su producción continúa tanto para la venta nacional como para la exportación, teniendo en cuenta que en el extranjero es igualmente aceptada, como lo son tantos juguetes nacidos en las fábricas jugueteras españolas cuyo prestigio es altamente reconocido por su originalidad y calidad. Junto a los atuendos, los muebles y otros accesorios en torno a la muñeca, que no hacen sino buscar el parecido con las niñas que la han prohijado. O al reves: el intento de esas niñas por parecerse a Nancy.
Algo similar a lo que ocurrió anteriormente con sus predecesoras Mariquita Pérez (1938) y Gisela (1943) aunque hoy ya forman parte del recuerdo y sus mofletes sonrosados, sus peinados y atuendos, junto con sus familiares de cartón o resina, pertenecen únicamente al mundo del coleccionismo.
El ‘padre’ de Nancy -Tino- ha seguido desde entonces toda la evolución de su ‘hija’. Y se siente orgulloso de su creación, al igual que lo está de otras surgidos, igualmente, de su inspiración y de sus conocimientos de la psicología infantil, imprescindibles para penetrar en en su mundo con éxito. Tino imprimió dulzura a la cara de Nancy, algo que resultó decisivo a la hora de aprobar el proyecto sin someterlo a ningún retoque de expresión.
Nancy sigue viva y adaptada a los tiempos. Una dulzura que no le impidió tener novio enseguida; era Lucas. Él, como Nenuco o Barriguitas también son obra de Tino, quien desde sus 78 años contempla la evolución de su obra artística, a la vez que ve como su hijo continúa la labor que él inició en la fabrica alicantina de muñecas que al llegar estas fechas ‘se dirigen al portal’. O sea, Famosa. Muñecas que también han servido para despertar instintos maternales a una gran mayoría de aquellas niñas que hoy son madres y que transmiten la misma idea a una siguiente generación. Porque gracias a aquellas muñecas despertó en ellas, es más que posible, la vocación materna. Suficiente razón para que una gran parte de nuestra sociedad esté reconocida a los fabricantes cuando desde otro lado se promueve la contraconcepción y el aborto.
Pues ahí está Nancy para la que sus admiradoras disponen de una exposición que estos días se presenta en Madrid. En ella podrán apreciar la evolución experimentada en estos cuarenta años y que no es muy diferente a la ejercida por un buen número de sus coetáneas humanas. Es decir los típicos retoques de labios, caderas, gluteos, pómulos, renovación de vestuario… lo normal. Porque cuarenta años se han convertido en apenas nada y como ejemplo ahí están tantos y tantos nombres femeninos que andan en ellos o los han superado y están en toda su plenitud tanto artística -si es ése el caso- como de atractivo personal. Así, un repaso por encima, nos lleva a Luz Casal que acaba de cumplir 50 espléndidos años recuperada ya de su enfermedad y cantando como nunca, a Victoria Abril (1959) le falta poco, como a Ana Torroja (1959); en los 40 y más ya están, por ejemplo, Jodie Foster (1962), Belén Rueda (1965), Jennifer Aniston (1969), Jennifer López (1969) o Julia Roberts (1967) y otras que ya rozan esa edad y ahí están presumiendo (porque pueden) de tipo como Naomi Campbell (1970) o Paulina Rubio (1971), para no hacer esta lista interminable. Y Sharon Stone, que con sus cincuenta cumplidos (1958), entre película y película, anda ganándose la vida a base de lucir palmito. Porque ella lo vale. O sea, que Nancy está en su mejor momento. Vayan para ella nuestros piropos.












