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Cabecera Me Viene A La Memoria

LA PRIMERA PELÍCULA SONORA ESPAÑOLA

Existen varias empresas nacionales en las que participo como inversor y de las que obtengo algún que otro dividendo, al igual que la mayoría de españoles. Las empresas de transporte (carreteras, trenes…) las de sanidad y asistencia social (enfermedades, jubilación…) otras como las de enseñanza (colegios, universidades..) y alguna otra, tampoco demasiadas. Pero hay una industria en la que participo de la que no obtengo ningún resultado ni, apenas, el resto de la población. Únicamente los directamente implicados en ella. Es la industria cinematográfica. Resulta que ésta se lleva a cabo en base a las subvenciones que se la conceden y que, naturalmente, salen de mis impuestos, con lo que estoy convertido en productor de cine sin pretenderlo ni desearlo. Pero ni yo ni la gran mayoría de los españoles, como se deduce de la venta de localidades, somos espectadores de ese cine que financiamos obligatoriamente. También podría ser accionista de la industria ferretera o la charcutera si las autoridades hubieran decidido que las mismas fueran subvencionadas. Pero no, los ferreteros, los charcuteros, libreros, heladerías, cafeterías, sastrerías, zapaterías… que se las apañen como puedan con sus propias posibilidades; aquí lo que se subvenciona es el cine patrio con independencia de que tenga seguidores o no. Que no los tiene. Las compensaciones que ello conlleva para quienes las reciben y quienes las conceden no es el momento para analizarlas; además son sobradamente conocidas y nada tienen que ver con el séptimo arte utilizado como disculpa. ¡Ah! pero hubo un momento en que las cosas no eran así y el que quería hacer cine, tiraba de sus ahorros o pedía prestado y se lanzaba a la aventura. Como en el resto de las empresas, si el público acudía a ver la película ganaba y hasta se hacía rico y si no pues a la miseria o a empezar otra vez si alguien confiaba en el talento del artista. Ahora, si no hay subvención no hay artistas ni, por supuesto, películas.


Por eso es tan digna de elogio la figura de Francisco Elías (1890-1977) que por su cuenta y riesgo se lanzó a realizar y producir la primera película española sonora que le supuso un desembolso de 18.000 pesetas. Fue hace ochenta años cuando se estrenó,  recién nacido el cine sonoro con la película que protagonizó Al Jolson, ‘El cantor de jazz’.


http://www.youtube.com/watch?v=G-WZRUIfHjo&feature=related   


Si en el film norteamericano el protagonista quería ser cantante de jazz en lugar de rabino como pretendía su padre, en la española –‘El misterio de la Puerta del Sol’– el protagonista lo que pretende es ser actor de cine y de ahí las argucias que emplea para que un director americano recién llegado a Madrid se interese por sus aptitudes, aunque lo que consigue es verse involucrado en un supuesto delito de crimen. Un protagonista que no era otro que Juan de Orduña quien, posteriormente y transformada su actividad artística, dirigiría títulos que han hecho historia en el cine español como ‘Locura de amor’, ‘Agustina de Aragón’, ‘La leona de Castilla’, ‘Alba de América’ y sobre todo ‘El último cuplé’ con el que diera el espaldarazo definitivo a la popularidad de Sara Montiel.


El director y productor de esta primera película española sonora, el onubense Francisco Elías, no era en aquel momento un recién llegado al cine con su subvención bajo el brazo. En París trabajaba como redactor e impresor de los subtítulos que aparecían en las películas mudas. De vuelta a España, en 1914, rodó sus primeros trabajos, ‘Los oficios de Rafael Arcos’ y ‘Tauromaquias’, sin apreciar ningún resultado económico, lo que le llevó a Hollywood donde continuó en la actividad con los intertítulos en su empresa Elías Press y  donde conoció al ‘padre del cine moderno’, David Griffith, de quien extrajo la conclusión de que la época del cine mudo había terminado y el sonoro sería el que se adueñaría de la situación comercial.


Para luego es tarde, pensó Elías al intuir que los subtítulos no le darían de comer en breve tiempo, y ni corto ni perezoso regresó a España dispuesto a enfrentarse a la aventura de la sonorización cinematográfica cuyo primer proyecto fue la referida ‘El misterio en la Puerta del Sol’.


http://www.youtube.com/watch?v=mJtn75fxOWc  


Se rodó con grandes dificultades ya que el enorme peso de la cámara no permitía un traslado fácil y se trabajaba a base de decorados que se colocaban ante ella. De la proyección se encargó Feliciano Vítores, un exhibidor ambulante que recorría España con películas sonoras, aunque supuso un rotundo fracaso ya que las salas no estaban acondicionadas para el nuevo sistema sonoro lo que originaba un sonido más que deficiente que el público rechazó, aunque se había logrado una sincronización perfecta entre el sonido y el movimiento de labios. Sin duda, Elías, a pesar del fracaso, tuvo una gran visión de futuro con respecto a lo que desde entonces sería el cine ya que a partir de aquel momento todo fue hablado en él y hasta surgieron los grandes musicales.


Mejorados los sistemas de proyección sonora Elías continuó dirigiendo películas, tanto en España como en Francia y Méjico. Tanto confiaba en el cine sonoro que fundó los primeros estudios que se construyeron en España con ese fin, los Estudios Orphea, en Barcelona. Durante la guerra civil fue el encargado de la cinematografía en la Generalitat catalana. Su última película –‘Marta’– la realizó en España en 1954, a su regreso de Méjico donde realizó ocho largometrajes, pero resultó ser un fracaso comercial que le llevó a apartarse de la dirección y años más tarde de la producción. Pero lo intentó y con sus propios medios, como debe ser.


Relaciono aquel hecho con el cine español actual porque el sonido que ahora se percibe en las salas de cine, con todos los avances técnicos de que están dotadas, es bastante deficiente. Lo es en su origen, no echemos la culpa, como antiguamente, a las salas y su dotación técnica. Se escucha a unos actores más alto que a otros, se superpone la música a los diálogos y éstos se pierden, varía la intensidad del sonido, que si es directo, que si es grabado… Muy mal, por lo general, y existiendo como existen medios. Claro que hay que saber utilizarlos.


Una mujer le sugiere al marido –‘¿Por qué no me llevas al cine?’– a lo que él contesta, a la vez que pregunta –‘¿Otra vez?’– y ella responde –‘Es que me han dicho que ahora es sonoro’–  y a lo mejor esa gran mayoría de directores españoles del presente no se han enterado de que ahora las películas son sonoras. Yo no estaba en el momento de aquella primera película española sonora, de la que ahora se cumplen 80 años, para que el tema me venga a la memoria, pero la memoria también sirve para recopilar informaciones y posibilitar la escritura de este post.

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