Manolo Escobar ha sobrepasado los 80 ya que nació en 1931. Según algunas biografías, porque hay las que le añaden y las que le quitan. Me he quedado con la media. De cualquier forma, por ahí anda la cosa. Una edad en la que muy pocos se libran (incluso antes) de achaques de salud más o menos graves. Y al cantante almeriense la salud se le ha rebelado. Ya antes había tenido algún aviso lo que, probablemente, le llevó a aceptar un anuncio sobre un producto preventivo.
http://www.youtube.com/watch?v=wzS8d2zCjpc
Entonces fue un infarto y ahora, sometido a revisiones, un tumor de colon detectado del que ha sido operado y de cuya intervención se encuentra felizmente recuperado. Felicidades. El suceso ha supuesto que el artista recuperara las primeras páginas informativas y que, en mi caso, me trajera a la memoria tiempos pasados en los que su popularidad hacía que llenara todos los grandes espacios en los que actuaba. Afortunadamente para él su popularidad se mantiene –si bien algo disminuida– entre un público que se mantiene fiel a su estilo y a sus canciones. Continúa trabajando allá donde se le requiere y los asistentes corean todas las canciones de su repertorio. Un repertorio amplio que se mantiene tras muchos años de hacer uso de él en el directo y en la discografía. Porque Manolo Escobar es un vendedor nato de discos, aunque las listas de éxitos no siempre recojan el éxito de ventas. El género que practica parece estar reñido en cuanto a aparición en las listas al igual que ha ocurrido en otros varios casos relacionados con la música popular folklórica. Aunque se ha enfrentado a temas del más variado estilo, lo auténtico de Manolo Escobar es lo folklórico, el pasodoble, la rumba, las sevillanas, la canción española en general. Con todos los tópicos habidos y por haber.
http://www.youtube.com/watch?v=OTm2ZE3prks
Vino, mujeres, hidalguía, patria, bandera, escudo… que no falte de nada. Ahí están las ovaciones que demuestran la aceptación.
Escobar ha sido y sigue siendo un ídolo de multitudes. Con ello soñaba cuando, el emigrante que era en tierras catalanas desde su Almería natal, optó por abandonar su trabajo en Correos para dedicarse de lleno a la canción. Lo hizo junto a tres de sus hermanos, de los 10 que eran, anunciándose como “Manolo Escobar y sus guitarras”. Él ponía la voz, aunque era conocedor del laúd. La voz y la simpatía no tardaron en imponerse en los escenarios desde el principio de la década de los 60. El cine se fijó en él para que cantara ante la cámara más que para optar a un Óscar, y le ofreció la oportunidad que le encumbró definitivamente. Fue en 1962, en la película “Los guerrilleros” en la que alternó protagonismo con Rocío Jurado y cuya acción fue situada por los guionistas en 1808, durante la guerra de la Independencia. La experiencia artística se repitió en más de 20 ocasiones ya que a partir de entonces todo fue, no sé si un coser, pero sí un cantar.
En aquellos años 60 Radio Nacional de España fichó a un gran profesional, Leocadio Machado, del que sus biógrafos señalan que “era más jefe en los estudios de radio que en los despachos. Tenía tan buen ojo como generosidad para reconocer a lo lejos la capacidad de los buenos profesionales, para detectar talento en los guiones…” Es también mi opinión respecto a este gran hombre de radio fallecido el año pasado y aunque falte a la humildad y abunde en la vanidad –después de esta descripción de su personalidad–- he de manifestar que se fijó en mí para “salvar” un programa que se emitía desde España, desde Radio Exterior de Radio Nacional, para los emigrantes en Europa. Con su acento canario me dijo: “Agustín, éste era un programa importante, pero últimamente se ha caído y no han funcionado los intentos por recuperarlo. Quiero que lo levantes, haz lo que quieras con toda libertad, pero en cuanto arranque quiero tener aquí, por lo menos, dos mil cartas semanales de los oyentes”. No había entonces otros medidores de audiencia, más que las manifestaciones de quienes escuchaban los programas. La fórmula del programa no tenía demasiado misterio. Se trataba de “acercar” España a la emigración y la emigración a España. Una vez aceptado el compromiso mi primera reacción fue llamar a Manolo Escobar para que estuviera en el programa los siete días de la semana durante una hora. De una semana, la primera desde la renovación del programa. Manolo aceptó, Manolo me ayudó mucho en la realización ya que eran mis comienzos y no andaba yo muy suelto en eso de las entrevistas, y a los pocos días se recibía en la emisora mucha más correspondencia de la prevista. Aquello derivó en felicitaciones, en reconocimientos oficiales y en premios de diversos organismos y Asociaciones de Emigrantes. Por el programa pasaron Rosa Morena, Gracia Imperio, Karina, Antoñita Moreno, Raphael, Mochi… muchos y muchas de quienes en aquel momento acaparaban la máxima popularidad. Manolo Escobar fue el primero y a él se debe que aquel programa –no recuerdo el título, estoy empezando a fallar y apenas han pasado 50 años– recuperara la audiencia. A lo largo de aquellos siete días sonaron, alternando con la conversación que no entrevista, sus títulos más representativos y entre ellos, claro, no podía faltar “El porompompero” que ha traspasado todas la fronteras para popularizarse en todo el mundo, tanto en la voz de Manolo Escobar como en otras muchas que incorporaron el tema a su repertorio. Así, por encima, recuerdo la de Enrico Macías, la de Los Javaloyas, el grupo argentino Los Bandoleiros, Los Paraguayos, Amália Rodrigues, Marisol…etc., además de agrupaciones orquestales, artistas de feria, imprescindible en los karaokes, en las celebraciones familiares y en los viajes en autocar. Unas más graciosas y con más ritmo y alegría que otras, pero todas consecuencia del éxito de Manolo Escobar.
http://www.youtube.com/watch?v=8STBCAy6iuk&feature=related
Eran canciones de una época en blanco y negro a la que Escobar supo poner color recuperando, incluso, algunas de un tiempo todavía anterior a su momento como el homenaje al cocido madrileño que, en tiempos de hambre, puso en nuestros oídos Pepe Blanco. El antiguo, el bueno, el que formó pareja artística con Carmen Morell durante quince años y a la que recordaba constantemente que le “debía un beso”. Manolo Escobar sacó de nuevo el cocido de la olla y nos lo ofreció aderezado con su propio estilo que poco tiene que ver con el chulesco del riojano de los ojos saltones.
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Menos desgarrado que el original, con menos grasa, pero igual de alimenticio para el oído. Claro que si se trata de enardecer al auditorio, lo que nunca falla en las actuaciones de Manolo Escobar es el recuerdo a su madre que todos los asistentes asumen como si se tratara de la propia y enloquecen aplaudiendo.
http://www.youtube.com/watch?v=eCzBCsxSQbg
Puestos en plan familiar, Manolo Escobar también tiene motivos musicales para Anita, una alemana con apellido de humorista y de político –Marx– con la que contrajo matrimonio a los pocos meses de conocerse y junto a la que ya ha cumplido las bodas de oro. Ni él sabía alemán ni ella español, pero al amor esas cosas no le importan. Se declararía cantando, digo yo.
http://www.youtube.com/watch?v=VYM-VDyCruY
Y para completar su generosidad vocal con toda la familia, otra canción para su hija de adopción, Vanesa, a la que en alguna ocasión hemos visto en programas de televisión ejerciendo su profesión de periodista. Muy bien, por cierto, y sin apoyarse en las posibilidades que las relaciones de su padre le permitirían utilizar.
http://www.youtube.com/watch?v=NSv2nivFztk
Familia feliz y cada uno con su canción. Familia que canta unida permanece unida. A Manolo hace falta insistirle muy poco para que se lance; sobre todo si hay público. Ha nacido para entregarse a él y lo viene demostrando desde hace medio siglo en que comenzó por algunos bares del barrio chino barcelonés. Y sin perder la sonrisa en ningún momento. Ningún momento escénico, por lo menos. Ni en la vida particular porque le recuerdo en su casa de Benidorm, a la que bautizó como “El porompompero”, donde ahora se recupera de la intervención quirúrgica, haciendo perfectamente de anfitrión más con su carácter extrovertido que con el agasajo líquido y refrescante que esperábamos, teniendo en cuenta el calor que hacía aquella tarde. ¡Ni una cerveza, Manolo! y derritiéndonos todo el equipo de TVE. En fin, tampoco se trataba de celebrar nada sino de hacer un reportaje. Y por un detalle tan nimio no le vamos a tildar de tacaño, como tampoco vamos a hacerlo de machista por su rechazo a las minifaldas en los toros.
http://www.youtube.com/watch?v=0D86a1BzLzw&feature=related
Han sido y son muchos los éxitos de Manolo Escobar, pero hay uno que le persigue hasta el extremo de que, posiblemente, esté hasta la coronilla de él y de que le pregunten si ya lo ha encontrado.
http://www.youtube.com/watch?v=FRDkQfwHQ-c&feature=related
Y como apoteosis en sus actuaciones y recurso de muchos DJ para animar el ambiente ya que hace vibrar a la asistencia, con la particularidad de que no importa la nacionalidad; una canción que, lo que son las cosas, no compuso ningún español aunque vitoree a España. Lo hizo Leo Caerts, que es flamenco, si, pero de Flandes, en Bélgica, y se ha convertido, prácticamente, en una especie de himno nacional.
http://www.youtube.com/watch?v=3mQ7pvTfWLs
Centenares de canciones procedentes de sus más de ochenta discos han sido incluidas en las más de veinte películas en las que ha participado, algunas de ellas incluidas entre las más vistas del cine español. Varias, entre otros directores, dirigidas por Ramón Torrado, José Luis Sáenz de Heredia y Mariano Ozores que repitieron la experiencia y en varios repartos, también, repitiendo pareja protagonista con Concha Velasco. Manolo Escobar se ha llevado un susto a causa de su salud y se lo han llevado igualmente sus admiradores, pero, felizmente, se repone y anuncia que este verano cumplirá con su calendario de actuaciones en directo donde, seguro, recibirá una vez más el aplauso de sus incondicionales. Que son muchos.












