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Cabecera Me Viene A La Memoria

BODA DE LA NOVIA DE ESPAÑA

Podría estar celebrando las bodas de oro con respecto a su enlace matrimonial, pero prefirió, de común acuerdo con su marido, darlo por anulado, con lo que estos cincuenta años transcurridos desde el día de la boda, sólo suponen un recuerdo en la vida de ambos y en el de muchos que siguieron con interés el acontecimiento. Recuerdo agradable, además, según han manifestado en numerosas ocasiones una y otro a lo largo del tiempo transcurrido. Hablo de Carmen Sevilla y Augusto Algueró protagonistas de la boda que, en 1960, se consideró del año y que efectivamente supuso todo un acontecimiento social, aunque le privó de la exclusividad de serlo el que Fabiola de Mora y Aragón también contrajera matrimonio el mismo año con el rey Balduino, de Bélgica, lo que supuso que ella se convirtiera igualmente en reina. También Carmen Sevilla era reina en lo suyo y la boda fue, efectivamente, todo un tumulto de admiradores como en otros momentos lo ha sido la de Lolita  Flores apadrinada por El Cordobés (“si me queréis, irse”, decía la madre a la muchedumbre), o la de Rocío Jurado con Pedro Carrasco y posteriormente con José Ortega Cano, o la de Isabel Pantoja con Paquirri. Todas ellas, las folklóricas, ídolos del pueblo y como consecuencia de ello causantes de verdaderos tumultos y alborotos durante los esponsales.


http://www.aragonchile.cl/araimages/boda.htm


Hoy nos centramos en Carmen Sevilla que, por otra parte, también alcanza los 80 años de edad. Por lo menos eso dicen los datos biográficos que se conocen y que cada uno es muy dueño de creer o no, ya que las artistas en eso de la edad propia no andan muy bien de cuentas. Si se trata de sus compañeras de profesión poseen todos los detalles. Así que dejémoslo en 80 que, oiga, es una edad más que considerable y ahí anda la sevillana, tan pimpante, presentando su nostálgico programa televisivo. Sin prejuicios de ningún tipo hacia quienes opinan sobre lo empalagosa y cursi que aparece –“no me digas, mi arma”–, sin preocuparse por tener que utilizar unas zapatillas si llega el caso con las que sentirse más cómoda –“es que así voy tan agustito, mi vida; mira agustito, como mi hijo que se llama lo mismo que su padre”–, sin preocuparse lo más mínimo si la memoria la traiciona que ella ya lo solucionará con un ”¡ele, qué grasia! ” Para ella todo es magnífico y extraordinarios sus invitados o los participantes en cualquier reparto de las películas que configuran el programa. El aspecto que ofrece en la pequeña pantalla es el de felicidad total, aunque si es necesario poner gesto compungido al comentar cualquier suceso lamentable (muy frecuente entre quienes participaron en las películas que presenta dada la fecha de su realización) pues se pone el gesto, se encoje la voz y hasta se deja asomar una lágrima. Que Carmen Sevilla, señoras y señores, es actriz según consta en su documentación y saber hacer eso forma parte de su trabajo. También cantante y también bailarina como manifestó, al menos, en sus orígenes artísticos.


Tenía en aquellos orígenes no más de 12 años. Fue la edad en que subió por primera vez a un escenario María del Carmen García Galisteo, en la compañía de Estrellita Castro, la del rizo sobre la frente y el clavel en la oreja que cantaba lo de “Mi jaca galopa y corta el viento…” y “Suspiros de España”, además de otras muchas, todas ellas éxitos entre el público.


http://www.youtube.com/watch?v=2eaxDMu2DLs


En aquella compañía, en el espectáculo “Rapsodia española”, también actuaba otra sevillana principiante (quizá debería escribir principianta para no herir susceptibilidades ministeriales) llamada Paquita Rico, con la que alcanzaría a mantener una estrecha amistad que todavía perdura. Las dos, junto a Lola Flores constituyeron el trío de estrellas íntimas amigas y admiradas por el público sin que entre las tres existiera el más mínimo roce de tipo artístico. El cine, incluso, tuvo en cuenta a las tres juntas en “El balcón de la luna”. Ello no quiere decir que no existieran problemas para encabezar los rótulos de crédito dado el prestigio de cada una por separado, lo que se solucionó rotulando los tres nombres en redondo y estableciendo que cada una cantara en la película el mismo número de canciones al objeto de no hacer destacar a ninguna por separado.


http://www.youtube.com/watch?v=R74twMsk0EM&feature=related


Carmen Sevilla, que es el seudónimo que adoptó en honor a su tierra natal y que es de quien hoy nos ocupamos, no tardaría en encontrar su hueco en el cine tras su paso por los escenarios. Algo para lo que, sin duda, contribuyó su indudable atractivo físico. Con 17 años Juan de Orduña la incluye en el reparto de “Serenata española” y tres años después se encumbra en la categoría de protagonista dando la réplica nada menos que al galán de los galanes del momento, Jorge Negrete, en “Jalisco canta en Sevilla”. Así cantaba el charro mejicano en aquella película.


http://www.youtube.com/watch?v=1REq2qfZlS4


Si figura era Jorge Negrete no lo era menos Luis Mariano con el que la producción cinematográfica unió a Carmen Sevilla, dos ídolos populares, para hacer “El sueño de Andalucía”, “Violetas Imperiales” y “La bella de Cádiz”. La pareja funcionó a la perfección en los asuntos de taquilla que, en definitiva, es lo que importa por encima, incluso, de lo que la misma pareja o sus componentes por separado, sean capaces de aportar artísticamente. Y para contribuir aún más al interés del público por ambos, hasta se habló de noviazgo, de amoríos… que, a estas alturas, no vamos a entrar a averiguar si fueron o no ciertos. Ni nos importa.


http://www.youtube.com/watch?v=dR5iTWsnVMM      


Ante situaciones como ésta hay que tener cuidado con la diabetes, por lo de la subida de azúcar. A quien sí demostró la actriz su enamoramiento fue a un músico catalán, algo más joven que ella, famoso ya en aquellos momentos tras su participación en las bandas sonoras de algunas películas, así como por su autoría de numerosas canciones tarareadas y por tanto conocidas del público. No obstante, los grandes éxitos de Augusto Algueró llegarían a partir de ese momento: “Penélope” con Serrat; “Te quiero, te quiero” o “Noelia” que entregó a Nino Bravo; “Tómbola” que Marisol popularizó, “La chica ye-ye” que Concha Velasco consiguió que todo el mundo cantara; otro tanto con “Acompáñame” logró Rocío Dúrcal o “Estando contigo” cuya popularidad ha trascendido hasta la actualidad y con la que España participó en el Festival de Eurovisión de 1961 representada por Conchita Bautista.


http://www.youtube.com/watch?v=UwE43mR8pnE


Otras canciones de Algueró surgieron de películas como “El ruiseñor de las cumbres” con Joselito, “Marisol rumbo a Río”, “Cabriola”, o “Tómbola” de Marisol, “Las chicas de la Cruz Roja”, “El día de los enamorados”… casi un centenar de películas llevan la firma de Augusto Algueró en su banda musical. Otro tanto puede decirse en cuanto a los programas de televisión musicados por él. Algunos de sus composiciones las defendió en el mercado la propia Carmen Sevilla; es el caso de “Será el amor” donde manifestaba todo un derroche de energía.


http://www.youtube.com/watch?v=C2dXi0DG10A


Sin cantar, Carmen Sevilla también encontró su sitio en el mundo del cine y sin tener que contar con el apoyo comercial de figuras como las mencionadas. Su popularidad hizo que algunas firmas comerciales se fijaran en ella para difundir sus productos.


http://www.youtube.com/watch?v=Mh25E3S7WWM    


http://www.youtube.com/watch?v=_Cs7KV7_rDE&NR=1    


Ella, por sí misma, era capaz de atraer al público que la consideraba la “novia de España” y en ese protagonismo se la encomendaron títulos de contenido más dramático y alejados del folklore como  “La fierecilla domada” junto a Alberto Closas, “La venganza” con Jorge Mistral y Raf Vallone, “Pan amor y Andalucía” con Vittorio De Sica, “Enseñar a un sinvergüenza”, “La cera virgen” o “No es bueno que el hombre esté solo”, e incluso hace incursiones en algunas superproducciones americanas como “Rey de Reyes”, “Aventura para dos” o “Marco Antonio y Cleopatra”, junto a Charlton Heston que también dirigió el largometraje.


La pareja que tantas señales amorosas había transmitido en el día a día a un público fiel a la misma –Carmen Sevilla y Augusto Algueró– resulta que no iba tan bien con lo que deciden separarse. Augusto sigue con sus corcheas y fusas y Carmen opta por abandonar el cine. Poco después decide unir su destino al del empresario Vicente Patuel lo que la lleva a “criar ovejitas” en la finca de éste. Así transcurre una larga temporada hasta que el recientemente desaparecido Valerio Lazarov, a la sazón director de Telecinco, la propone volver a ponerse ante las cámaras. “Pero quiyo, ¿qué voy a haser yo, qué digo?” El realizador la convence: “No te preocupes, Carmen. Se trata de que con tu bonita cara digas los números que cada día son premiados en los ciegos, un programa que vamos a llamar Telecupón. Habrá también otras chicas guapas que irán diciendo cada uno de los números. Tú no te preocupes de nada”. Carmen acepta y se tira nada menos que seis años equivocándose y haciendo que se equivoquen los espectadores que creen haber sido agraciados cuando resultaba que el número premiado era otro distinto al anunciado por la actriz. Claro que con un adorno verbal solucionaba la situación sin concederle mayor importancia al asunto. Al día siguiente otra equivocación o un nuevo despiste hasta que esta actitud llegó a crearle una especie de nueva personalidad. Hoy ya nadie concibe a Carmen Sevilla sin equivocarse en lo que quiere decir hasta el punto de ser objeto de parodia para algunos humoristas. Así y todo, la dirección de Telecinco la encomendó presentar algunos programas de variedades aunque siempre apoyada por otros profesionales. Como echándole una mano.


De esa cadena fue reclamada por Antena 3 que la convirtió en protagonista de una nueva serie en la que volvía a ser actriz, junto a Jesús Puente y Mar Flores: “Ada madrina”. Sin embargo el proyecto no funcionó y se retiró inmediatamente de la programación. Afortunadamente no ocurrió lo mismo con “La noche de Carmen” que presentó más tarde. Recuperada por tanto para el espectáculo a finales del 2004 es invitada por Televisión Española para sustituir a quien hasta entonces había presentado “Cine de barrio” durante varias temporadas. Desde entonces, cada sábado por la tarde, con sus dudas, sus vacilaciones, sus recuerdos orientados en un guión al que no hace demasiado caso, nos presenta alguna de esas películas del cine español que siempre gozan de un más que aceptable éxito popular. Muchas veces, más que por su calidad, por lo que en ellas hay de evocación y nostalgia. Las mismas que destilan sus ”Memorias” que hace pocos años se encargó de redactar Carlos Herrera. Carmen Sevilla, sin perder un ápice de su belleza ni de su simpatía, continúa siendo el ídolo de una gran parte del público. Aunque ya no cante, ni baile, ni actúe. Pero ahí está, celebrando su 80 cumpleaños y haciéndonos saber que ella es la “Carmen de España”.


http://www.youtube.com/watch?v=LQTV0jzGMb0&feature=related

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