Miles de títulos impresos se mostrarán ante nuestros ojos demandando su lectura. Algunos lo conseguirán, mientras que otros, lamentablemente la mayoría, se quedarán en los anaqueles esperando una mejor oportunidad en algún saldo o pasarán directamente al olvido. El esfuerzo de su autor habrá sido baldío. Con ello no quiero decir que no haya libros malos, que los hay y muchos, me refiero simplemente a las esperanzan que el autor tuvo en su creación y que a partir de ese momento en que es ignorada por el público se convertirá en frustración. Entre ellos se dan algunos títulos que no merecían el desprecio y que literariamente son valiosos. Por el contrario, otros que alcanzan el éxito de ventas, y se supone que el de lectores, no aportan mayor mérito que el de una acertada y costosa promoción editorial, sin que la calidad les acompañe. Eso sin contar las modas que, en este momento se orienta hacia la novela histórica sin que, en la mayoría de los casos, se presente la novela con calidad ni la aportación histórica documentada. Pero es la moda y a ella, persiguiendo más que nada el éxito comercial, se apuntan igualmente autores con popularidad como los perfectos desconocidos.
¿Tiene esto alguna relación con ‘Me viene a lamemoria’ que es el títulodel blog, preguntaréis? Pues sí la tiene. La primera vez que acudí la Feria del Libro lo hice en brazos de mi madre ya que el pediatra vivía en pleno Paseo de Recoletos que es donde entonces se organizaba; actualmente lo hace en el Parque de El Retiro. Fue, por tanto, una de mis primeras visiones del exterior de mi casa. Desde entonces no he faltado ningún año a la cita con la Feria que, aunque ha variado de fechas, se ha mantenido siempre en la estación primaveral. Y siempre con la presencia de la lluvia ya que es algo inseparable y tradicional. Algún día o algunos, de los quince que tiene de duración, la lluvia hace acto de presencia. Es algo asumido por los expositores.
Así ha sido durante las 66 ediciones anteriores y este año, seguro, volverá a ocurrir otro tanto. Sin embargo, a pesar de este ordinal, la Feria cumple 75 años ya que la primera se celebró en 1933. Ocurre que, durante algún tiempo, no hubo convocatoria debido a la situación que España vivía por entonces.
Recuerdo que los libreros y editoriales que exponían, preocupados por promocionar la lectura que, en definitiva, es su forma de ganarse la vida, regalaban a los niños cuentos. Al terminar el recorrido te encontrabas con una docena, al menos, de pequeños volúmenes en los que iniciabas tu relación con las letras. ‘Blancanieves’, ‘Caperucita’, ‘Los tres cerditos’, ‘Hansel y Gretel’…, todos los títulos infantiles, en ediciones sencillas, aptas para ser destrozadas por las inquietas manos infantiles. También algún lapicero de propaganda, alguna goma de borrar, un papel secante, algún separador de páginas. Aquello ha desaparecido, ya no se regala nada más allá de la bolsa donde transportar los libros adquiridos. En la Feria actual no se ven niños. Se ve, eso sí, mucho “progre” que se enfada porque hay títulos de temas que a él no le interesan y que hasta increpan al vendedor. Normalmente temas de una historia reciente de nuestro país de la que el “progre” desconoce todo aunque presuma de saberlo todo. También personas mayores a las que sí interesa esa temática y le cuentan al vendedor su versión de los hechos. En general, la Fería es visitada por un número considerable de posibles compradores que año tras año van batiendo el record de asistentes y también de ventas. Sobre todo en aquellos stands donde el autor firma ejemplares. Es un indudable atractivo ya que al comprador le agrada tener el autográfo de sus autores favoritos. Lo triste es cuando ves a alguno de estos autores, aburrido, esperando que alguien se acerque a demandar su obra y su firma. Pero es el signo de los artistas; no siempre se consigue el aplauso del público.
Los turistas que llegan a Madrid también incluyen en su recorrido una visita a la Feria por lo que no es extraño encontrarse con determinados rasgos físicos que denotan la condición extranjera. Sean bienvenidos.
La Feria del Libro, dedicada este año a Iberoamérica, es un innegable signo de cultura que se produce tanto en Madrid como en otras capitales, al igual que en las de otros países y por eso, por tratarse de un acontecimiento cultural, es por lo que estamos obligados a defender su existencia y contribuir a su éxito con el fin de que perdure en el tiempo. No obstante, libros se venden durante todo el año. Es cuestión de acercarse a las librerias, revolver y adquirir el que más nos atraiga. Nuestro espíritu lo agradecerá.












