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Cabecera Me Viene A La Memoria

ANTONIA LA CANTAORA

La última vez que vi a Antonia Moreno fue hace 25 años, más o menos, más bien más, en su casa de Madrid, muy cerca de la glorieta de Quevedo. Más tarde creo que actuó en aquel programa televiso “Cantares”; digo creo porque, aunque era seguidor asiduo de él, cuando se anunció el día de su actuación no pude verlo. No sé absolutamente nada de esta tonadillera que, durante un tiempo bastante amplio, compitió en popularidad y éxito con todas las grandes de la canción española. Éste fue el género que escogió para manifestar su arte, pero perfectamente podría haberlo hecho dedicándose a la zarzuela o al flamenco, ya que su voz y sus conocimientos musicales lo hubieran permitido sobradamente. Igual yo estoy mal informado, incluso desinformado, y resulta que Antoñita Moreno ha seguido dando conciertos o viajando por el mundo para ofrecer su estilo tan personal. O ha ingresado en un convento de clausura, no sé, el caso es que no tengo ninguna noticia respecto a su actividad profesional, ni tampoco les ha dado a los hurgadores profesionales de vidas ajenas por entrometerse en la suya. Suerte que tiene. Aunque, en la mayoría de los casos, los que sufren persecución, vamos a llamar periodística aunque de periodística tenga poco, es porque se dejan perseguir, casi siempre a cambio de lo estipulado en contrato. En sus tiempos, hace la tira de años, Antoñita Moreno también tuvo experiencias con las opiniones ajenas acerca de una posible relación con no sé qué futbolista, creo recordar que del Atlético de Madrid. Únicamente recuerdo el detalle ya que ese tipo de informaciones nunca me han interesado.
A lo que vamos. Que la Moreno tenía facultades vocales y artísticas para varios géneros, pero que escogió entre todos la canción española a la que accedió desde las saetas, aunque resulte extraño. Éstas tienen una raíz flamenca y en ellas se especializó, váyase a saber por qué, desde la infancia. Tanto que a los doce años ganó en Sevilla un concurso de saetas y con el tiempo hasta creó un estilo propio de interpretarlas. Saetas por la Moreno. 


http://www.youtube.com/watch?v=mNiZxHEOhCo    


El problema de las saetas es que la oportunidad para cantarlas sólo se presenta durante una semana a lo largo del año y Antoñita Moreno aspiraba a vivir de su voz, por lo que únicamente el teatro y un género distinto, le ofrecían esa oportunidad. Así que optó por los escenarios y por los temas folklóricos españoles en los que se convirtió en una auténtica experta. La Moreno no es una folklórica más, una intérprete de pasodobles ni de formas musicales tradicionales. Ella ha penetrado, a base de estudio, en las raíces musicales de las distintas provincias españolas, incluso de Hispanoamérica, y ese conocimiento antropológico lo ha incorporado a su arte imponiendo su personalidad. 
Entregada de lleno a la profesión elegida, debuta en Madrid con sólo 15 años. Lo hace en el teatro Calderón y desde el principio, los empresarios adivinan en ella, o descubren, sus grandes posibilidades, lo que hace que los contratos se sucedan. Pastora Imperio es la primera en darse cuenta y la incluye en su compañía para debutar en el madrileño teatro Fuencarral, hoy desaparecido y donde tantos días de gloria alcanzaron Lola Flores y Manolo Caracol o Esteban Astarloa –el marido de Lina Huarte– con su compañía de zarzuela junto a María Francisca Caballer.
El siguiente paso de la Moreno fue formar compañía propia, convertirse en empresaria. A diferencia de otras compañeras de profesión –la gran mayoría – sus orígenes familiares no eran humildes. Su posición social alcanzaba un cierto estatus, así como las relaciones con el mundo del arte, lo que permitió que desde pequeña recibiera formación tanto en la canción como en el baile, en el piano y la guitarra. Pidió a sus padres que financiaran su proyecto empresarial con un espectáculo escrito para ella por Ramón Perelló y el Maestro Monreal. El primero es el letrista “Mi jaca” La bien pagá”, “Falsa monea”, “Échale guindas al pavo” o “Los piconeros”, entre otros temas de los que podemos destacar, como dato curioso, el anuncio de la “tableta Okal”. Del maestro Monreal, con decir que es el autor, entre otras, de “Las tardes del Ritz”, “El lerele” (popularizado por Lola Flores), “Campanera”, “Ni se compra ni se vende”, “Clavelitos” o “Tani” (“una y una dos, dos y una tres, no sale la cuenta porque falta un churumbel”) queda todo dicho. En aquel espectáculo concebido para la sevillana de Puebla del Río convertida ya en figura, que titularon “Filigranas”, consiguieron varios éxitos con las canciones que lo componían, pero una destacó muy por encima de las demás en cuanto a popularidad “Puentecito” o “Puente de San Rafael”, un tema que tiene como protagonista al pintor Julio Romero de Torres.


http://www.youtube.com/watch?v=rYldEQVJKmk      


La forma de arrastrar las frases la aplicó Antoñita Moreno en muchas de sus interpretaciones, sobre todo en los cantes de “ida y vuelta” a los que tanta atención dedicó y entre los que destacan algunas “Colombianas” e incluso “Sortija de oro” que, al fin y al cabo, se trata de un “carnavalito”.


http://www.youtube.com/watch?v=ybIOT4-Q2es


Esta canción, como en el caso anterior y otros muchos de su extenso repertorio, surgió de uno de sus espectáculos más aplaudidos, estrenado en el teatro Fontalba, de Madrid, convertido hoy en unos grandes almacenes tras haber servido, también, como banco: “Antonia la cantaora”, inspirada por Ochaita (“Eugenia de Montijo”), Valerio “(Tatuaje”, “Cinco farolas”, “Me casó mi madre” o “La Parrala”) y Solano (El porrompompero) de la que surgieron otros números que de inmediato fueron aprendidos y cantados por el público. Además de “Sortija de oro”, imprescindible en todas las “peticiones del oyente” radiofónicas, “El cordón de mi corpiño” y “Serrano, te quiero” que podemos escuchar, una vez más, en la voz de su creadora.


http://www.youtube.com/watch?v=HMAMsAEY-Ok&feature=related 


http://www.youtube.com/watch?v=686x41gbVao&feature=related  


Antoñita Moreno se interesó desde siempre por el folklore de todas las provincias españolas, así como de América, y adentró en sus raíces a base de estudio e investigación para la que contó asiduamente con la colaboración del musicólogo Salvador Ruiz de Luna. Con ese propósito surgieron diferentes espectáculos como “Colores de España”, “Cantes y bailes de España” (que la recuerdo en el teatro de la Zarzuela) o “Arte español”. El cine también se interesó por ella y merece la pena resaltar de su paso por él “La reina mora”, la zarzuela de los hermanos Álvarez Quintero a la que puso música José Serrano -el maestro Serrano de “Los claveles” o “La dolorosa-, a la que Antoñita Moreno puso voz en esta versión cinematográfica en la que alternó con Pepe Marchena.


http://www.youtube.com/watch?v=WRWX3hjZOyA&feature=related


Si el cine no fue generoso con ella, sí lo fue la televisión ya que actuó en gran cantidad de programas, alguno destinado a su exclusivo protagonismo como “Ronda de España” que se mantuvo en la programación durante 4 años (1963-1967) convirtiéndose posteriormente en espectáculo teatral. Sus montajes teatrales, a base de música regional española, los exhibió por toda la América de habla hispana y llegó, incluso, a la televisión norteamericana. También a Rusia –entonces Unión Soviética– donde su arte fue altamente reconocido.
En todos los sitios no se limitó a la típica canción española, casi siempre con sabor andaluz, sino que dejó patente la forma de cómo se canta en Asturias, en La Mancha, en Murcia, Valencia, Cataluña, el País Vasco, Extremadura, Aragón, Canarias… Otro tanto se puede comentar acerca del folklore de Hispanoamérica por el que también se interesó, dejándolo demostrado en su disco “Alma de América” en el que, como en el espectáculo “Alma de España”, recogió diversos temas del amplio y rico folklore hispanoamericano aunque predominando siempre el español.


http://www.youtube.com/watch?v=fRiTtqGkpM4


Antoñita Moreno no sé qué es de ella; otras contemporáneas suyas siguen trabajando e igual ella también, de alguna manera al menos, pero lo ignoro. Todo este recordatorio de la cantaora, o tonadillera, o folklórica, viene a cuento porque siempre es agradable recordar sus canciones, pero lo es también porque acaba de cumplir 80 años. Digo yo que ahora habrá abandonado el diminutivo y será doña Antonia. Como artista el don siempre lo ha tenido y hasta la excelencia.

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