¿Sabéis qué edad tiene Mary Quant? La semana pasada cumplió 75 años. A los famosos les ocurre como a nosotros: que también pasa el tiempo para ellos. Lo que ocurre en este caso es que tenga la edad que tenga, Mary Quant siempre será una referencia de juventud por el hecho de haber inventado la minifalda.
Algo tan sencillo como subir el largo las faldas unos centímetros por encima de las rodillas. Sencillo, sí, pero que a nadie se le ocurrió antes. Bueno, al respecto parece ser que Courréges también tuvo la misma idea y de ahí que el francés y la inglesa tuvieran sus más y sus menos, pero fue a la británica a quien se adjudicó la invención según el veredicto de la opinión mundial. Como todos los grandes descubrimientos, sus creadores no los han perseguido, simplemente se han encontrado con ellos. La pretensión de Mary Quant tampoco tenía grandes propósitos de futuro conforme a la revolución que supuso en la forma de vestir. Lo que sí tuvo claro desde su infancia es la aversión hacia la indumentaria tradicional femenina tan poco evolucionada desde los 50 y hasta de los 40. La consideraba anticuada e incómoda para una mujer, cada vez más libre, que precisaba de movimientos distintos a los de siempre aunque no fuera más que para coger el autobús que la llevara al trabajo en el que, a mediados de los 60, ya se incorporaba de forma masiva en su progresivo logro de independencia. A la altura de la rodilla y aún por debajo todo movimiento era poco dificultoso y el diseño antiestético a juicio de la creadora. Y no hubo más.
Atraída por el mundo de la moda, a los 21 años instaló una boutique en el barrio de Chelsea a la que llamó ‘Bazaar’ un nombre que marcaría época como concepto de modernidad. Tras el éxito comercial de su invención en la década de los 60 llegó a abrir más de cien establecimientos tan sólo en Londres, el más famoso de ellos en la popular Carnaby Street a la que todos hemos acudido en nuestras visitas londinenses en busca, principalmente, del ambiente Beatle o Rolling que allí se percibía y que hoy, prácticamente, ha desaparecido aunque continúe como atractivo turístico en la capital del Támesis.
Mary Quant se encontró con el éxito sin apenas esperarlo. Aquella nueva manera de vestir se impuso velozmente más allá del ámbito londinense de su creadora hasta copar el universo femenino. El sentimiento de aquella época llevó a las jóvenes a la conclusión de que aquellas nuevas medidas en la ropa femenina equivalían a conseguir la libertad que tanto perseguían. Porque la libertad de las piernas también lo fue de la cabeza; las adolescentes y las que no siéndolo optaron por la nueva indumentaria se sentían felices. Siempre, según ha declarado muchas veces la diseñadora, ‘sin pretender provocar ni ocasionar ningún escándalo, sólo divertirme’. No lo pretendió pero los defensores de la moral pusieron el grito en el cielo criticando la nueva prenda mientras que millones de mujeres quedaron fascinadas ante ella. Y los hombres también por lo que suponía de alegría para la vista. De una u otra forma, a favor o en contra, la minifalda causó una revolución en la sociedad mundial y un cambio.
De su triunfo no hay duda ya que más de medio siglo después la mujer la sigue utilizando y todos los diseñadores la incluyen en sus colecciones con sus aportaciones personales de diseño y características textiles. Piernas y algo más bajo faldas vaporosas y semitransparentes como las presentadas esta temporada, en homenaje al medio siglo de la mítica minifalda, por Christian Dior, o las tableadas de Louis Vuitton o las de tubo de Lanvin.
Mary Quant no se detuvo en la minifalda y llegó a su público con multitud de otros artículos como medias estampadas, botas altas, impermeables de vivo colorido, pantalones campana, juegos de sábanas, perfumería y cosméticos buscando siempre lo asequible en los precios al objeto de llegar, ante todo, al público femenino juvenil. Ese público para el que ella misma promovió un nuevo arquetipo de mujer que encarnó a la perfección la modelo Twiggy quien, por cierto, en septiembre de este año cumplirá 60. Ella también revolucionó el mundo de las modelos y de la moda con su aspecto esquelético, su metro sesenta y ocho de estatura, su pelo corto con raya en un lado y sus cuarenta kilos de peso.
Ambas figuras, las dos británicas, impusieron su estilo en el mundo aportando siempre un aire de sensualidad y sex appeal. Hoy todo ello perdura, pero el recuerdo de aquella época, de aquella moda y aquel estilo de vida está expuesto en la exposición titulada ‘El Londres de Mary Quant’ que se acaba de inaugurar en el Museo de Londres al mismo tiempo que en Inglaterra el correo británico ha puesto en circulación una edición especial de sellos para conmemorar los 75 años de la creadora de la minifalda.
Mary Quant hoy vive alejada del mundo de la moda en una casa de campo donde su única preocupación la de cuidar el jardín. Por su parte, Twiggy, con algunos kilos más que entonces aunque conservando su esbelta figura, vive con su marido y sus hijos apartada también del mundo de las pasarelas y las fotografías y sin necesidad de recordar en blanco y negro ya que son muchos los admiradores que aún mantiene y otros muchos de nueva aparición ya que su aspecto de siempre continúa manteniendo el interés de muchas jóvenes.
Una y otra cambiaron la fisonomía del mundo en un determinado momento es que se requería evolucionar. Como se quiso evolucionar allá por los años treinta en nuestro país cuando se proclamó el deseo de una ‘España alegre y faldicorta’.












