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Cabecera Me Viene A La Memoria

EL MARIDO DE AUDREY

Hollywood no es lo que era, ni lo volverá a ser, por la sencilla razón de que falta lo principal que son las estrellas que dieron fama a la Meca del cine. Poco a poco, por lógicos motivos de edad, van desapareciendo sin que los sucesores alcancen, ni siquiera se aproximen, al brillo que aquéllas tuvieron.


Una de estas estrellas, de las últimas, ha fallecido ayer a los noventa años. Se trata de Mel Ferrer al que, posiblemente, no recordemos demasiado bien en los muchos repartos en que intervino, pero al que inmediatamente relacionamos como marido de Audrey Hepburn, a la que conoció haciendo ‘Ondine’ en teatro y con quien estuvo casado desde 1954 hasta 1968. Sólo por esta causa, ya que de Audrey Hepburn estábamos enamorados todos, le recordamos los hombres. Las mujeres, por su parte, también tendrán sus motivos de recuerdo hacia una figura espigada y un aspecto tímido, ya que tras la protagonista de ‘Desayuno con diamantes’ siguieron otras cuatro. Por una u otra causa, hombres y mujeres hemos seguido la carrera cinematográfica de Mel Ferrer.


Mel, abreviatura de Melchor, quizá no tuvo nunca clara una gran vocación como intérprete ya que se inició en la profesión como director, guionista o productor, tanto en teatro como en radio. Está vocación a estar detrás de las cámaras le llevó a trabajar como ayudante del mítico John Ford en ‘El fugitivo’,que protagonizó Henry Fonda. No obstante, también se presentó ante el público actuando como bailarín en algunos repartos de Broadway.


Hasta los 32 años no se decidió a poner su gesto ante la cámara, pero a partir de entonces su carrera como actor fue vertiginosa. Quizá, no demasiadas veces en títulos trascendentes pero sí de éxito comercial. Así, participó en ‘Scaramouche’, en ‘Los caballeros del rey Arturo’, en ‘Lilí’ (que mi hija, cuando era pequeña, visionaba constantemente en aquel video Beta) o en ‘Guerra y paz’, sólo por citar algunos de sus trabajos.


Mel Ferrer estaba orgulloso de sus orígenes hispanos por parte paterna y lo manifestaba hablando un perfecto español. Lo pude comprobar cuando le entrevisté con motivo del rodaje de la película inspirada en el fundador de las Escuelas Cristianas ‘El señor de La Salle’; como pude comprobar, igualmente, su elegancia física y personal y su caballerosidad. ‘Para mí, el castellano, con el que me familiaricé desde mi infancia, es uno de los idiomas más hermosos de la Tierra”, manifestó, lo que es de agradecer teniendo en cuenta la opinión contraria de muchos dirigentes políticos españoles, mal que les pese, que intentan anularlo, aunque sin renunciar al sueldo que perciben de unas arcas que se contabilizan en español.


No fue la única película que rodó en nuestro suelo. También intervino en el reparto de ‘La caída del Imperio romano’ o ‘El Greco’, además de hacerlo junto a nuestra Marisol en ‘La chica del molino rojo’ o ‘Cabriola’, que también dirigió.


Abandonado por los directores y productores cinematográficos, Mel Ferrer se refugió en la dirección (‘Mansiones verdes’), la producción (‘Sola en la oscuridad’) y en la televisión, participando en distintas series de las que algunas han llegado hasta nuestros televisores. Es el caso de ‘Se ha escritoun crimen’, ‘Hotel’ o ‘Falcon Crest’ en la que ecarnaba un difícil papel ya que de la dulce Audrey tuvo que pasar a ser el marido de la perversa Angela Channing.


En fín, que Hollywood, sin todas las figuras que ya han desaparecido y las pocas que quedan de su época dorada, ya no es lo que era.

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