Leí hace unos días en algún diario acerca de una fiesta celebrada para conmemorar los cincuenta años del debut de Montserrat Caballé. Supongo que la noticia se referirá al debut en el Liceo de Barcelona, ya que los datos biográficos de la diva señalan su debut en el escenario del Teatro Fortuny de Reus (Tarragona) en 1955 con “La serva padrona”, de Pergolesi. También estos apuntes de su biografía señalan su presentación en el Liceo en enero de 1962, con la ópera de Richard Strauss “Arabella”. Cualquier disculpa es buena para celebrar una fiesta, por tanto da lo mismo el detalle de exactitud. Medio siglo, año arriba año abajo, sobre los escenarios y mantenerse en ellos con todo el prestigio alcanzado a lo largo de una carrera colmada de éxitos, constituye toda una proeza, sobre todo en los casos de los artistas líricos donde todo depende de unas condiciones físicas, concretamente la voz. Es cierto que los profesionales cuidan de ella, que saben cómo manejarla para no perjudicarla, pero la garganta y los pulmones también tienen su propia vida y en cualquier momento pueden traicionar a su propietario. Muchos cantantes no han sido capaces de conservarla más allá de una docena de años Alfredo Kraus llegó hasta el final de sus días en plenas facultades, o casi. Como él muchos y muchas cantantes, pero otros tuvieron que abandonar en el camino porque la voz se rebeló en sus organismos y dejó de funcionar. Fue el caso, entre otros, de Miguel Fleta. Nombres anónimos y nombres de figuras cuyas carreras fueron cortas. Se remonte a la fecha exacta que sea la de su presentación en público, la de Montserrat Caballé es una carrera dilatada en los escenarios, en las salas de concierto y en los estudios de grabación siendo, además, espejo en que fijarse para muchas de sus sucesoras en el bel canto por la calidad de su técnica vocal y respiratoria. Sucesoras en el tiempo pero que no la han desplazado de su puesto de prima donna.
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Al poco de iniciar su carrera, tras varios años de estudios en el Conservatorio de Música del Liceo barcelonés, fue solicitada por el Teatro Municipal de Basilea con cuya compañía debutó interpretando la Mimí de “La Bohème” al que sucedieron un gran repertorio de papeles y compositores, de repertorio básicamente. El siguiente contrato ya fue en Europa, en la Ópera de Bremen donde los hermanos Grimm localizaron su cuento “Los músicos de Bremen”, aunque la suya no fuera precisamente una música demasiado melódica al ser ejecutada por cuatro animales, un burro, un perro, un gato y un gallo en su desesperada huida de la muerte. Pero ésta es otra historia.
Montserrat Caballé, durante su estancia en Bremen se especializó en la técnica y en los papeles del bel canto. Ello supuso que, ante un caso de indisposición física, el 15 de abril de 1965, sustituyera a la eminente Marilyn Horne, una soprano estadounidense (en la actualidad imparte clases magistrales) de coloratura, capaz de llegar a los registros de contralto, y una de las que adoptaron la técnica del bel canto recuperada por María Callas después de haber sido desechada por muchos compositores desde finales del XIX y comienzos del XX. El ejemplo de la Callas fue seguido por Joan Sutherland, Teresa Berganza, la citada Horne, Renata Scotto, la Caballé y la mayoría de las actuales cantantes como es el caso de Cecilia Bartoli o Anna Netrebko. Ningún intérprete lírico de nuestros días renuncia a hacer gala de su dominio de la respiración o la brillantez de sus trinos y agudos. Que nos apartamos del hilo. De esa sustitución de Marilyn Horne en una versión de concierto de “Lucrecia Borgia” en el Carnegie Hall de Nueva Yoirk, y del éxito alcanzado quedan constancias impresas como la de un periódico neoyorquino donde se establecía la fórmula “Callas + Tebaldi = Caballé”. Montserrat Caballé había alcanzado el éxito internacional y la fama en el mundo de la ópera.
http://www.youtube.com/watch?v=OBNheqVizag&feature=related
Desde entonces, un sin parar por todos los escenarios del mundo en los que se ha vestido con más de ochenta ropajes distintos referidos a otros tantos personajes. Un gran número de ellos tenemos la oportunidad de escucharlos en grabaciones ya que es amplio y variado el número de óperas que Montserrat Caballé ha incorporado a la discografía, así como canciones de diversos autores tanto clásicos como contemporáneos. Sin olvidar el género tan español como es la zarzuela, de la que siempre se ha sentido y confesado admiradora llevándola fuera de nuestras fronteras siempre que ha tenido ocasión.
http://www.youtube.com/watch?v=mbAlkF4kvEA&feature=fvw
Tampoco ha tenido inconveniente en incorporarse al mundo de la música ligera llevando una de sus grabaciones a los primeros puestos de ventas, cuando unió su voz a la de Freddie Mercury para impulsar las Olimpiadas que se celebraron en Barcelona en 1992. El tema, 12 años después, se ha convertido en un clásico,
http://www.youtube.com/watch?v=45-SAEfMccY&feature=related
También ha grabado algunos temas junto a su marido, el tenor aragonés hoy retirado por problemas de salud principalmente, Bernabé Martí, con el que, además, coincidió en algunos repartos teatrales.
http://www.youtube.com/watch?v=Iq-A36N7Hes
Y por supuesto con su hija, heredera del nombre aunque, de momento limitado a Monsita y también poseedora de una espléndida voz que la ha llevado a iniciarse en el difícil mundo de la lírica.
http://www.youtube.com/watch?v=Z-UImRzCqTQ&feature=related
Los escenarios de todo el mundo han reclamado a la diva catalana, pero no así –frecuente, por otra parte, con los artistas líricos con las excepción de Mario Lanza y pocos casos más– las pantallas de cine. Ni siquiera para aprovechar el gran tirón comercial que supone su popularidad como en el caso de Kraus o Carreras a los que se encomendó en diferentes momentos encarnar la vida de Gayarre. Sólo en uno de estos dos casos, la versión de José Carreras que se tituló “Romanza final”, contó con una breve intervención de su paisana. No es frecuente conceder estos protagonismos cinematográficos a los cantantes de ópera, aunque es fácil encontrar sus interpretaciones líricas y dramáticas, en las grabaciones en DVD de diferentes montajes escénicos. Poseer una videoteca y deleitarse con las producciones de ópera es tan fascinante como ser dueño de una biblioteca o una discoteca repleta de volúmenes. Es una de las formas, porque acudir a todos las representaciones teatrales por el mundo es tarea imposible, de apreciar el arte de Montserrat Caballé y deleitarse con sus pianissimos y en general con toda la musicalidad de su voz, conscientes, además, de que las notas que emite son las escritas por el autor de la partitura, sin utilización de los socorridos recursos empleados por muchos de los que se suben a un escenario con deficiencias técnicas que intentan ocultar alterando, con más o menos disimulo, el sentido de la obra.
Sean 50 los años cumplidos desde su debut o los que sean, ¡felicidades, Montserrat!












